Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes.

viernes, 30 de octubre de 2009

Leer es perder el tiempo

Un estudio que ha publicado la Fundación Germán Sánchez Rupérez esta semana arroja conclusiones desoladoras sobre hacia dónde marcha nuestra sociedad y obliga a todos aquéllos que de una u otra forma vivimos de las letras (bueno, yo sólo hasta que acabe mi carrera de Dios, aunque aún me queda un "poquito") a plantearnos si el día de mañana quedará alguien, no ya interesado en leer lo que escribimos, sino capaz de descifrar lo que significan esos signos extraños impresos sobre el papel (o la pantalla del ordenador) que forman lo que los antiguos llamaban "palabras".

El informe se ha elaborado sobre la percepción de los inmigrantes en España acerca de la lectura (se trabajó con rumanos, búlgaros, ucranianos, chinos, marroquíes, ecuatorianos, peruanos, bolivianos y colombianos), pero lo grave no es tanto lo que opinan ellos sino que según la Fundación los resultados de este documento son asombrosa y preocupantemente similares a la percepción de los propios españoles sobre el tema.

¿Y qué opinan? Según Antonio Basante, vicepresidente de la Fundación, "piensan que la lectura es una pérdida de tiempo y no sirve de mucho en la vida, ni siquiera como placer, sino todo lo contrario; en su opinión puede hasta perjudicar la salud porque ocupa tiempo que se podría dedicar a pasear, no se hacen amigos leyendo y la visión puede resentirse con la lectura". Sin embargo, resulta que los mismos inmigrantes que dicen esto pretenden luego que "sus hijos lean, porque no hay mejor tesoro para ellos al ser una herramienta importante para relacionarse con su entorno y aprender a expresarse mejor". ¿En qué quedamos?

Las principales excusas para no leer:

1.- no tengo tiempo (la justificación universal para cualquier cosa que no nos apetece),
2.- no sé bien el idioma (no debe saber ninguno, porque también podría leer en el suyo),
3.- no se me da muy bien leer (es verdad que hay un elevado índice de analfabetismo),
4.- los libros son muy caros (mentira y gorda: el último best seller es muy caro pero hoy se encuentran muchos títulos saldados en librerías de viejo, centros comerciales, etc., por no hablar de la inmensa oferta gratuita en Internet donde a menudo se puede uno bajar hasta el best seller caro)
5.- no conozco y por tanto no uso las bibliotecas públicas (muchos españoles tampoco), y
6.- desconozco las letras españolas (nadie se interesa por lo que no conoce).

Como digo, lo peor es que muchas de estas excusas las emplean de la misma forma los propios españoles. De hecho, mi experiencia me demuestra que hoy por hoy en España y en lo que respecta a la lectura somos tan radicales como siempre pues sólo hay dos tipos de personas: los que leen (y leen mucho, de manera apasionada y sin dejar de hacerlo: tienen la casa llena de libros..., pero son minoría) y los que no leen (y no leen nada; el Marca o el Pronto como mucho..., son una amplia mayoría). No existe una clase media lectora, gente que sin ser devoradora de libros sí los consuma de vez en cuando o que compre los periódicos para leerlos y disfrutarlos, y no para hacerse con los cupones de la tostadora o el dvd de turno (algunas personas habrá, pero tan pocas que ni siquiera forman grupo mensurable). Blanco o negro. Nada de grises.

Nos dicen que eso cambiará con el tiempo porque los chavales sí leen, y mucho más que sus padres, sin importar en qué grupo estén. Que la lectura es un hábito que se adquiere de pequeño y ya no se suelta. No estoy tan seguro de eso. Los chavales que leen lo hacen obligados por el colegio, ya que hay una serie de libros (a menudo muy importantes desde el punto de vista histórico pero fuera del alcance intelectual de los alumnos) que no tienen más remedio que digerir para aprobar. Sin embargo, si en ese proceso no adquieren el gusto (no la costumbre) y, aún más, el placer por la lectura difícilmente lo mantendrán cuando ya no haya un colegio detrás que los espolee con tal o cual texto. Se puede advertir el proceso en el paso de las enseñanzas medias a las universitarias. ¡Cuántos universitarios hay indignos de ese nombre, con una falta de cultura general asombrosa, con una incapacidad manifiesta de expresarse oral o verbalmente e incluso con faltas de ortografía (defectos todos ellos que no tendrían si fueran lectores habituales)!

Es como esa obligatoriedad de que los chavales vayan al colegio hasta los 18 años, que se le ha ocurrido al ministro de turno. ¿Y por qué no hasta los 35? Cuanto más tiempo estén en el colegio, más tarde engrosarán las listas del paro, ¿no es ésa la idea? Ah, no, que se trata de formar mejor a la gente para que tengan más oportunidades en la vida... Espera, que se lo voy a contar a mi fontanero, que por venir a la residencia de estudiantes a reparar un grifo que gotea (en lo que se ocupó durante unos doce minutos, aproximadamente) cobró el otro día 37 euros y pico. O se lo puedo contar al hijo de unos amigos, que tiene dos carreras (y con notas elevadas), un master, idiomas (inglés y alemán)..., un gran estudiante que lleva año y medio en paro.

Supongo que es inútil hacer comprender a los limitados intelectualmente que nos mandan (y a los aún más limitados intelectualmente que se dejan mandar) que la universidad o, más en general, el Estudio (que lleva implícito un elevado nivel de capacidad lectora) no es para todos, ni puede serlo jamás, porque no todos tenemos las mismas capacidades y eso no es culpa de nadie, a pesar del uso y el abuso de la idea de "igualdad" con el que nos machacan a diario. Yo jamás correré los cien metros lisos como Usain Bolt, porque no tengo sus capacidades, pero estoy seguro de que él jamás escribirá una novela de interés o desarrollará una teoría matemática importantes, porque no tiene esas capacidades. Y no hay nada malo en eso. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que la riqueza del mundo no está en la igualdad de la gente sino precisamente en sus diferencias? ¿Qué es más atractivo: un zoológico que contenga sólo delfines (por inteligentes y hermosos que sean estos animales) u otro que tenga también osos, leones, monos, jirafas, mapaches, etc.? Muchos jóvenes arruinan su vida y sus esperanzas (y las de sus progenitores) por el afán de intentar ser delfines cuando en realidad son hipopótamos y serían mucho más felices (y útiles además al mundo) si les dejaran ser hipopótamos en lugar de empeñarse en que sean delfines (lo que nunca serán).

Y volviendo al asunto primero: lo de no leer uno en casa y pretender que su hijo le salga lector es como decirle "Niño, límpiate las uñas" mientras uno las luce renegridas...

2 comentarios:

  1. Esto demuestra que tienes razón, han pasado 6 años y nadie se ha molestado en dejarte un breve mensaje en agradecimiento a tu articulo. En lo personal leo mucho, pero no libros de ciencia ficción ni clásicos, más bien artículos como este, auto ayuda, emprendimiento y motivación. Me he estado preguntado si vale la pena leer tanto y por eso llegue a esta nota y en lo único que NO concuerdo contigo es en la ortografía... Si no existiera los correctores online, seria espantosa mi forma de escribir... supongo que pasa lo mismo con las calculadoras, las personas saben sumar/restar pero hasta para operaciones simples prefieren la seguridad que les da la maquina y de esta forma no tener que pensar...

    Saludos desde chile

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  2. Viva la lectura,Viva la cultura,Viva Argentina!!!

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