Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La Guarida del Horror

Anoche me encontré con treinta y tres minutos libres en mi apretada agenda. ¡Treinta y tres minutos! No tenía tanto tiempo a mi disposición desde..., no sé, desde..., por lo menos desde hace seis meses. Inflamado por la emoción, me arrojé sobre uno de los monstruosos montones de textos para leer que se alinean, como inestables columnas de un templo semiderruido de una civilización perdida, a lo largo del pasillo de mi residencia. Y lo primero que encontré, para mi satisfacción, fue La Guarida del Horror, un híbrido que adquirí hace casi un año y que desde entonces había estado ahí, silencioso, esperando su turno, como uno de los arcanos dioses acerca de los que habla, de ésos que "acechan en la oscuridad".

Se trata de un remedo travieso de aquellos clásicos adaptados (las Joyas Literarias Juveniles) que leí hace ya tantos años al comienzo de esta reencarnación, en los que se simultaneaban novelas famosas (Ivanhoe, Tartarín de Tarascón, Los robinsones de los mares del sur...) de grandes autores con su versión en tebeo (con algunos dibujantes interesantes como Carlos Freixas - el hijo del gran e inimitable Emilio-, Félix Carrión -que entre otras cosas dibujó parte de El Capitán Trueno- o Antonio Martínez Osete -¿quién no recuerda El jabato?-) . Ni que decir tiene que la mayoría de aquellos títulos los devoré en su versión de historieta pero sólo los escogidos fueron saboreados después en su formato original de novela.

Siguiendo esa estela, pero absolutamente entregado al género fantástico, La Guarida del Horror casa a dos de los Realmente Grandes, cada uno en su campo: H(oward) P(hillips) Lovecraft, uno de los "generales" de las tropas literarias del terror de todos los tiempos, y Richard Corben, el divertido francotirador del comic. La obra nos presenta nueve relatos (-R-) o poemas (-P-) del atormentado descubridor de Ct
ulhu, Nyarlathotep, Yog Soggoth y demás fauna demoníaca irritada por la presencia del ser humano en "su" planeta, precedidos por por sus adaptaciones al tebeo del siempre desbordante maestro de Kansas y padre de Den. Los títulos incluidos, por orden de aparición, son:

1º) Dagon (-R-, uno de mis favoritos, que contiene todas las características lovecraftianas..., aunque el Dagon real en el que se inspira es peor de lo que sale en esta historieta según me han contado algunos veteranos de la Unive
rsidad de Dios).

2º) La cicatriz (-P-, o ¿qué pasaría si los ents de El Señor de los Anillos fueran de los "malos"?) .

3º) Un recuerdo (-P-, en el que la interpretación en viñetas me recuerda más a los cuentos de la serie de la memoria racial de Robert E. Howard que a otra cosa).

4º) La música de Erich Zann (-R-, una gozada de cuento en el es
tilo de HPL adaptado también de manera gozosa por un RC en su faceta más underground).

5º) El canal (-P-, para mí el más flojo de todos los contenidos en el volumen).

6º) La lámpara (-P-, otro de mis favoritos, aunque la resolución gráfica posee un aire también a medio camino entre Howard y Edgar Allan Poe, quizá diferente de la imagen inicial que HPL manejaba en los dos últimos versos del texto original: esos maravillosos "Pero las grandes figuras que vimos en aquel resplandor abrasaron nuestras vidas con temor reverencial").

7º) Arthur Jermyn (-R-, todo un clásico, con un truco cinematográfico estilo "visión subjetiva" en la tercera plancha).

8º) El pozo (-P-, la única historieta en la que adivinamos, pero no terminamos de disfrutar, las voluptuosas formas que dieron merecida fama a las figuras femeninas del autor).

9º) La ventana (-P-, que hubiera merecido mejor resolución: demasiado flojo para ser la última adaptación).

Completa la obra un breve portafolios de Corben con algunos bocetos y tintas para las cubiertas, porque en realidad no es sino una recopilación en tapa dura de tres tebeos que en su día se publicaron (con tres historietas cada uno) por separado. En resumidas cuentas, puede decirse que aproveché los 33 minutos y, lo más importante, disfruté de ellos, lo que en los tiempos que corren es de agradecer.

Todo esto tiene mucho que ver con las sincronías porque precisamente hace un par de meses encontré en un saldo de DVDs (y naturalmente me la compré) nada menos que Heavy Metal que, junto con las dos películas de Ralph Bashki Tygra, Hielo y Fuego y su versión de El Señor de los Anillos, me convencieron hace muchos años de que los largometrajes de dibujos animados pueden ser mucho más (y si no lo son es porque a alguien en la viscosa industria del cine no le interesa que sean) que las sempiternas persecuciones de Bugs Bunny y el Pato Lucas, las inocentes aventuras de los Picapiedra o la posterior invasión de mediocridades de origen japonés por no hablar de las cínicas (pero repetitivas) parodias actuales del american way que vemos en Los Simpsons o Padre de Familia.

La portada de Heavy Metal:



En esta película, un astronauta regresa con una misteriosa esfera extraterrestre que, al llegar a casa, le reduce a pulpa y luego amenaza a su hija con hacerle lo mismo pero (como suelen hacer todos los malos) en lugar de matarla directamente prefiere soltar un largo discurso sobre su poder y su influencia a lo largo de distintos momentos del tiempo y del espacio. De esta forma se relatan una serie de historias basadas en los dibujos de grandes autores de la época (desde Moebius hasta Whrigston pasando por Juan Giménez, que presenta un relato de un taxista del futuro que posteriormente plagiaría Luc Besson en su entretenida El quinto elemento) que participaban ya en la inolvidable revista de historietas francesa Métal Hurlant.

Uno de los dibujantes escogidos para este proyecto, de resultado irregular pero verdaderamente atractivo y original en aquel momento, fue Richard Vance Corben, nuestro Corben, que desarrollaba una aventura de su personaje más famoso: David Ellis Norman, mucho más conocido como DEN. Curiosamente, Corben le dibujó en 1968 para un corto de dibujos animados pero, como tuvo gran éxito, lo adaptó al comic..., de donde volvió a saltar al cine en Heavy Metal.

RC aún está en activo a pesar de sus 69 años (cumplirá los 70 el primer día de octubre del año que viene) y, para todos los interesados, comentaremos que cada cierto tiempo pone a la venta en su web (www.corbenstudios.com) algunos de sus originales, que vienen a costar entre 150 y más de 1.000 dólares, según la historieta a la que pertenezcan. Es una alternativa de inversión al oro.

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