Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes.

lunes, 30 de noviembre de 2009

En defensa de los suizos


-->Me hubiera gustado hablar con mi profesor de Misticismo y Paradojas, Nasrudin, acerca de la polémica del día en la Universidad de Dios que, como es obvio, no podía ser otra que el referéndum de Suiza en el que prácticamente 6 de cada 10 ciudadanos han dicho NO a la construcción de más minaretes islámicos en el corazón de Europa. Todos los corrillos del campus hablaban de lo mismo (en la cafetería, se agotaron los desayunos con suizos: me refiero a los bollos, claro) y se cuenta que uno de los co-rectores universitarios, Alias Alá, estaba que trinaba recorriendo los pasillos de su despacho arriba y abajo sin que ninguno de sus asistentes se atreviera a interrumpir sus rugidos de tigre enjaulado. Sin embargo, Nasrudin estaba hoy desaparecido, en alguna investigación particular o tal vez de vacaciones. Conociéndole, apostaría a que estaba en Suiza.

Personalmente me ha llamado mucho la atención que haya sido una mujer, precisamente una mujer, la ministra suiza de Asuntos Exteriores Micheline Calmy-Rey, la que haya tenido que pedir perdón a los países musulmanes lamentando públicamente el bochorno del gabinete al que pertenece, que afirma no haber previsto semejante resultado para una consulta popular de este tipo.

- Esa mujer es, como mínimo, una completa ingenua -apuntaba Mac Namara, deseoso de darme su opinión, aunque no se la hubiera pedido-. ¿Por qué se cree que en la Unión Europea todas las cosas importantes las deciden los gobiernos en lugar de convocar un referéndum para que voten los ciudadanos? ¡Hay que evitar que la gente se exprese: normalmente suele tener una opinión distinta de la de sus amos!

Le comenté a Mac Namara la reacción de los periódicos suizos, con titulares de ésos con los que les gusta atormentar a sus lectores, erigiéndose en nuevos sacerdotes de la moralidad y la verdad:
"Miedo al otro", "Irracional", "Voto con las tripas"... Y sentencias como: "los musulmanes de Suiza no se merecen la injusticia de ese voto de castigo inspirado por el miedo, los fantasmas y la ignorancia" o "es el miedo respecto a la solidez de nuestro Estado de Derecho frente a la mezcla de culturas a la que conduce el mundo globalizado".

Y por supuesto las quejas y críticas de los musulmanes. En Indonesia, que es el país con mayor número de musulmanes del mundo, la principal oganización islámica denunció el
"odio" y la "intolerancia" que según su opinión campan a sus anchas en Suiza. En Egipto, el muftí calificó de "insulto" el resultado del referéndum. En Paquistán, religiosos locales califican lo ocurrido de "islamofobia extrema".

- Los periodistas suizos que han escrito esos titulares y editoriales son papanatas a sueldo que se limitan a redactar lo que les mandan, seguramente por indicación de la cínica clase política suiza -sentencia Mac Namara entre lametón y lametón de la escudilla de leche-, y los líderes islámicos que tanto se quejan son una pandilla de hipócritas.

- ¿No crees que estás siendo un poco duro, muchacho? -le pregunté a mi gato parlante.

- Mira, inocentón: yo también leo los periódicos. La ministra de Justicia y de la Policía suiza, otra mujer llamada (la pobre) Eveline Widmer-Schlumpf, ha dicho, copio palabra por palabra:
"temo efectivamente (...) que este resultado tenga consecuencias sobre nuestras exportaciones y en el ámbito del turismo. Estos últimos años, por ejemplo, el número de visitantes de los países del Golfo aumentó un 15 por ciento anual". ¿No te sugiere nada? Me parece que en los países del Golfo no existe precisamente una clase media como la occidental. Allí la gente suele ser pobre, bastante pobre..., menos los ricos, que son muy ricos. Y que son los que hacen turismo. Y guardan sus divisas en las cajas fuertes de los bancos suizos. ¿A qué tiene miedo Eveline, entonces? ¿A la extensión de la islamofobia, la intolerancia, el racismo y no sé cuántas cosas más? No, te lo está diciendo claramente: su miedo y su preocupación es porque los ricachones jeques musulmanes se enfaden con Suiza y retiren sus dineros. Ginebra es una de las ciudades más conocidas en el mundo árabe, y no precisamente por sus limitadas bellezas turísticas, sino por sus bancos. ¿Sabes cuánto dinero genera cada año "el ámbito del turismo" como diría Eveline? Unos 250 millones de francos suizos. Al cambio, unos 164 millones de euros.

- Pero está la libertad de culto...

Mac Namara se rió como se ríen los gatos, mezclando bufidos con maullidos como si hubiera sido poseído por un auténtico djinn del desierto.

- ¿La qué? Supongo que no te referirás a la libertad de culto en los países musulmanes, ¿no? Trata de abrir una iglesia cristiana en Indonesia, Egipto o Paquistán, por citar simplemente los países que me contabas que se han quejado. Y trata de ponerle un campanario a esa iglesia, y rematarla con una cruz encima. Y cuando lo hayas conseguido discutimos lo de la libertad de culto. ¿Sabías que para el Islam, una persona que es musulmana y que decide convertirse a otra religión, sea el Cristianismo o cualquier otra, debe ser ejecutada por ofender las creencias musulmanas?

- La verdad es que no.

- Naturalmente. Ni tú ni mucha gente ignorante que jamás ha puesto el pie fuera de su pueblo (o al menos la mente fuera de la estrecha cuadrícula en la que la mantiene encerrada) y se cree que las cosas por el mundo adelante funcionan igual que aquí. No, mi inculto amigo. Lo de la libertad de culto y de pensamiento y de cada uno que haga lo que quiera es una conquista exclusivamente de Occidente. No existe en ninguna otra parte del planeta, mal que nos pese. A menudo, ni siquiera en el propio Occidente, donde leyes ocultas impiden que esas libertades sean completas. Y las libertades no permanecen siempre con nosotros. Hay que ganarlas una vez..., y otra vez al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente... La libertad es algo por lo que hay que luchar todos los días, no es que se consiga una vez y punto. La entontecida y embrutecida generación de occidentales contemporáneos ya se ha olvidado de esta importante lección que sus antepasados pagaron con sangre. Y, peor, se han olvidado de ello especialmente las mujeres occidentales. Me llama la atención que todas esas falsas defensoras de mujeres que se llenan la boca en contra del machismo que tanto daño ha hecho a su género durante siglos en Europa defiendan ahora alegremente las "exóticas peculiaridades religiosas" de sus hermanas en países que las mantienen sometidas a sus maridos y ocultas tras un trapo agujereado, como fantasmas. Son como esos falsos comunistas occidentales que viven muy bien en Europa o EE.UU. mientras alaban a los cada vez más escasos regímenes de izquierdas que quedan en el mundo. ¿Sabes qué? Me gustaría que se hiciera un referéndum como el de Suiza en el resto de los países de Europa, a ver qué sale...

- Estás demasiado seguro de que el resultado sería parecido.

- Completamente convencido. Ten en cuenta que en Suiza hay siete millones y medio de personas. Cuatrocientos mil musulmanes. Me gustaría saber lo que ocurre por ejemplo en Alemania o en Francia, donde hablamos de millones de musulmanes.


- Pero entonces, ¿tenemos que volver a la época de las cruzadas? ¿A la Edad Media?

Mac Namara dejó los ojos en blanco.

- Mira que eres duro de mollera, ¿eh? -me dijo- No es que haya que volver: es que ya estamos en una nueva Edad Media. La civilización occidental se desmorona igual que lo hizo el Imperio Romano. Lentamente, a cámara lenta, sin que nos demos casi cuenta. Y la culpa en el fondo no es de los musulmanes, ni de los cristianos, sino de los que mueven a los periodistas, a los políticos, a los líderes religiosos..., a todos los peones de su juego, que ahora se llama Globalización, en el curso de la cual quieren ahogarnos a todos, reducirnos a los tropezones de un inmenso, irreconocible y destructor Gazpacho Universal. La culpa es de... Ellos.

- Ufff: ya vuelves a tus paranoias habituales. ¿Algún día me revelarás quiénes son Ellos?

- Ya sabes que no. Si te lo dijera, tu vida correría peligro. En lugar de eso, te revelaré el lema, no oficial pero lema al fin y al cabo, de los suizos: "Uno para todos y todos para uno".

- ¿El de los tres mosqueteros?

- Dumas era un tipo muy poco original - asintió.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Estampas del mundo contemporáneo 1


El líder visible de Convergencia y Unión, Artur Mas (o menos), presionando al Tribunal Constitucional por lo de la sentencia del nuevo Estatuto Catalán:




jueves, 26 de noviembre de 2009

Neurontin 300 gr.: un veneno como otro cualquiera

El siguiente es un caso asombroso pero verídico cien por cien. Conozco personalmente a sus protagonistas.

Una persona con dolores crónicos de espalda, por problemas irreparables de columna.
Una medicación que no evita que el dolor vaya en aumento.
Una visita al médico en uno de los hospitales más importantes de Madrid.
Una frase típica y tópica del "especialista": "Tómese e
stas pastillas y se sentirá mejor".
Un amago de respuesta del paciente: "Pero es que yo llevo tiempo tomando otra medicina que..."
Un corte seco y autoritario del "especialista": "Tome sólo lo que le digo y deje lo demás."
Un resignado paciente que confía en la opinión del "especialista"...

Y la peor noche de su vida: no sólo el dolor no desaparece, sino que apenas puede descansar pues sufre fuertes vértigos y mareos, un malestar insoportable y una creciente desorientación y descoordinación mental y corporal.

Y al día siguiente lee el prospecto de la medicina recetada, NEURONTIN 30
0 mg., del GRUPO PFIZER.

Copio textualmente del prospecto:

"... personas en tratamiento con anti-epilépticos tales como Neurontin han tenido pensamientos de hacerse daño o suicidarse. Si en cualquier momento usted presenta estos pensamientos, contacte con su médico lo antes posible."

(Teniendo en cuenta que: 1º) el paciente no tenía un problema de epilepsia, sino de dolor crónico de espalda 2º) ¿es legal recetar una medicación que genera pensamientos de suicidio? 3º) un suicida suele hacer lo que dice su nombre, suicidarse, y no dedicarse a "contactar con su médico")

"si estima que el efecto de Neurontin es demasiado fuerte o débil, comuníqueselo a su médico o farmacéutico lo antes posible."

(Suponía que un medicamento podría tener un efecto fuerte o débil sobre las personas pero ¿es lógico que pueda presentar las dos características a la vez?)

"Al igual que todos los medicamentos, Neurontin puede tener efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran (...) Efectos adversos muy frecuentes (...): infección por virus ..."

(Ya sabemos que algunas medicinas sientan mal a algunas personas por sus características concretas pero ¿es normal que una medicina tenga como posible efecto adverso muy frecuente la infección por virus? ¿Esto es en realidad una medicina o un veneno?)

"Efectos adversos frecuentes (...): neumonía, infección respiratoria (...), anorexia, aumento del apetito (...), depresión, ansiedad, nerviosismo, dificultad al pensar, convulsiones, sacudidas (...), vómitos, náuseas, indigestión, estreñimiento (...), hinchazón de la cara (...), dolor articular, dolor muscular, dolor de espalda, espasmos (...), dificultad al andar, debilidad, dolor..."

(¡Y todo esto son efectos adversos frecuentes! Ahora bien, un medicamento contra la epilepsia ¿produce convulsiones y sacudidas? Y en el caso de nuestro paciente no había epilepsia, sino dolor crónico de espalda. Sin embargo, el prospecto reconoce que Neurontin ¡genera dolor de espalda, entre otros dolores! Por no hablar de las contradicciones de nuevo: ¿anorexia y aumento del apetito al mismo tiempo?)

"Desde la puesta del medicamento en el mercado se han notificado los siguientes efectos adversos: descenso de plaquetas, alucinaciones, problemas de movimientos anormales (...) inflamación del páncreas, inflamación del hígado (...) reacciones graves en la piel que requieren atención médica inmediata (...) insuficiencia renal aguda ..."

(Todo esto no aparece entre los efectos adversos, que ya de por sí muestran una larga lista, sino en un aparte como complemento a la información anterior, como si no tuviera importancia...)

Para que no queden dudas, aquí están el anverso y el reverso del alucinante prospecto:







Y ahora, viene lo mejor. El final de esta historia desgraciadamente también es verídico:
El paciente acude al médico y le dice que le ha sentado muy mal la medicina. Y que además ha leído el prospecto y que el Neurontin es muy peligroso y...

Respuesta del médico: Y a usted, ¿quién le manda leer el prospecto?











miércoles, 25 de noviembre de 2009

La Guarida del Horror

Anoche me encontré con treinta y tres minutos libres en mi apretada agenda. ¡Treinta y tres minutos! No tenía tanto tiempo a mi disposición desde..., no sé, desde..., por lo menos desde hace seis meses. Inflamado por la emoción, me arrojé sobre uno de los monstruosos montones de textos para leer que se alinean, como inestables columnas de un templo semiderruido de una civilización perdida, a lo largo del pasillo de mi residencia. Y lo primero que encontré, para mi satisfacción, fue La Guarida del Horror, un híbrido que adquirí hace casi un año y que desde entonces había estado ahí, silencioso, esperando su turno, como uno de los arcanos dioses acerca de los que habla, de ésos que "acechan en la oscuridad".

Se trata de un remedo travieso de aquellos clásicos adaptados (las Joyas Literarias Juveniles) que leí hace ya tantos años al comienzo de esta reencarnación, en los que se simultaneaban novelas famosas (Ivanhoe, Tartarín de Tarascón, Los robinsones de los mares del sur...) de grandes autores con su versión en tebeo (con algunos dibujantes interesantes como Carlos Freixas - el hijo del gran e inimitable Emilio-, Félix Carrión -que entre otras cosas dibujó parte de El Capitán Trueno- o Antonio Martínez Osete -¿quién no recuerda El jabato?-) . Ni que decir tiene que la mayoría de aquellos títulos los devoré en su versión de historieta pero sólo los escogidos fueron saboreados después en su formato original de novela.

Siguiendo esa estela, pero absolutamente entregado al género fantástico, La Guarida del Horror casa a dos de los Realmente Grandes, cada uno en su campo: H(oward) P(hillips) Lovecraft, uno de los "generales" de las tropas literarias del terror de todos los tiempos, y Richard Corben, el divertido francotirador del comic. La obra nos presenta nueve relatos (-R-) o poemas (-P-) del atormentado descubridor de Ct
ulhu, Nyarlathotep, Yog Soggoth y demás fauna demoníaca irritada por la presencia del ser humano en "su" planeta, precedidos por por sus adaptaciones al tebeo del siempre desbordante maestro de Kansas y padre de Den. Los títulos incluidos, por orden de aparición, son:

1º) Dagon (-R-, uno de mis favoritos, que contiene todas las características lovecraftianas..., aunque el Dagon real en el que se inspira es peor de lo que sale en esta historieta según me han contado algunos veteranos de la Unive
rsidad de Dios).

2º) La cicatriz (-P-, o ¿qué pasaría si los ents de El Señor de los Anillos fueran de los "malos"?) .

3º) Un recuerdo (-P-, en el que la interpretación en viñetas me recuerda más a los cuentos de la serie de la memoria racial de Robert E. Howard que a otra cosa).

4º) La música de Erich Zann (-R-, una gozada de cuento en el es
tilo de HPL adaptado también de manera gozosa por un RC en su faceta más underground).

5º) El canal (-P-, para mí el más flojo de todos los contenidos en el volumen).

6º) La lámpara (-P-, otro de mis favoritos, aunque la resolución gráfica posee un aire también a medio camino entre Howard y Edgar Allan Poe, quizá diferente de la imagen inicial que HPL manejaba en los dos últimos versos del texto original: esos maravillosos "Pero las grandes figuras que vimos en aquel resplandor abrasaron nuestras vidas con temor reverencial").

7º) Arthur Jermyn (-R-, todo un clásico, con un truco cinematográfico estilo "visión subjetiva" en la tercera plancha).

8º) El pozo (-P-, la única historieta en la que adivinamos, pero no terminamos de disfrutar, las voluptuosas formas que dieron merecida fama a las figuras femeninas del autor).

9º) La ventana (-P-, que hubiera merecido mejor resolución: demasiado flojo para ser la última adaptación).

Completa la obra un breve portafolios de Corben con algunos bocetos y tintas para las cubiertas, porque en realidad no es sino una recopilación en tapa dura de tres tebeos que en su día se publicaron (con tres historietas cada uno) por separado. En resumidas cuentas, puede decirse que aproveché los 33 minutos y, lo más importante, disfruté de ellos, lo que en los tiempos que corren es de agradecer.

Todo esto tiene mucho que ver con las sincronías porque precisamente hace un par de meses encontré en un saldo de DVDs (y naturalmente me la compré) nada menos que Heavy Metal que, junto con las dos películas de Ralph Bashki Tygra, Hielo y Fuego y su versión de El Señor de los Anillos, me convencieron hace muchos años de que los largometrajes de dibujos animados pueden ser mucho más (y si no lo son es porque a alguien en la viscosa industria del cine no le interesa que sean) que las sempiternas persecuciones de Bugs Bunny y el Pato Lucas, las inocentes aventuras de los Picapiedra o la posterior invasión de mediocridades de origen japonés por no hablar de las cínicas (pero repetitivas) parodias actuales del american way que vemos en Los Simpsons o Padre de Familia.

La portada de Heavy Metal:



En esta película, un astronauta regresa con una misteriosa esfera extraterrestre que, al llegar a casa, le reduce a pulpa y luego amenaza a su hija con hacerle lo mismo pero (como suelen hacer todos los malos) en lugar de matarla directamente prefiere soltar un largo discurso sobre su poder y su influencia a lo largo de distintos momentos del tiempo y del espacio. De esta forma se relatan una serie de historias basadas en los dibujos de grandes autores de la época (desde Moebius hasta Whrigston pasando por Juan Giménez, que presenta un relato de un taxista del futuro que posteriormente plagiaría Luc Besson en su entretenida El quinto elemento) que participaban ya en la inolvidable revista de historietas francesa Métal Hurlant.

Uno de los dibujantes escogidos para este proyecto, de resultado irregular pero verdaderamente atractivo y original en aquel momento, fue Richard Vance Corben, nuestro Corben, que desarrollaba una aventura de su personaje más famoso: David Ellis Norman, mucho más conocido como DEN. Curiosamente, Corben le dibujó en 1968 para un corto de dibujos animados pero, como tuvo gran éxito, lo adaptó al comic..., de donde volvió a saltar al cine en Heavy Metal.

RC aún está en activo a pesar de sus 69 años (cumplirá los 70 el primer día de octubre del año que viene) y, para todos los interesados, comentaremos que cada cierto tiempo pone a la venta en su web (www.corbenstudios.com) algunos de sus originales, que vienen a costar entre 150 y más de 1.000 dólares, según la historieta a la que pertenezcan. Es una alternativa de inversión al oro.

martes, 24 de noviembre de 2009

Historia de Gervasio

Ésta es una triste historia de periodistas, pero pertenece al mundo real. Ha sido silenciada en los grandes medios de comunicación pero no en Internet, el único mass media relativamente libre que queda en estos momentos en el mundo.

Habla de Gervasio Sánchez, fotoperiodista implicado (www.vidasminadas.com) muy directamente en la denuncia de la hipocresía de la sociedad en la que vivimos y especialmente de su repugnante clase política.

Gervasio recibió el premio Ortega y Gasset el 7 de mayo de 2008 por una dramática foto, una de las muchas imágenes que ha tenido oportunidad de tomar a lo largo de su vida en el ejercicio de su profesión (hay que ser más que un dios para aguantar lo que aguantan algunos periodistas como él, gracias a los cuales nosotros, que vivimos en el lugar más cómodo del mundo, a veces tenemos destellos del real sufrimiento que padece la mayoría de la Humanidad). La foto se llama
"Sofía y Alia" y forma parte de su trabajo "Vidas minadas". En un alegato contundente contra las minas antipersonas: esos aparatitos miserables diseñados por canallas que la mayoría de las veces no matan a sus víctimas sino que las dejan horriblemente mutiladas de por vida. Y esas víctimas, además, suelen ser civiles, no militares.

Ésta es la fotografía premiada:




Gervasio Sánchez recogió su galardón en un acto en el que se encontraban presentes, entre otros títeres políticos, la vicepresidenta del gobierno y varios de sus colegas del actual gabinete socialista, algunos exministros del gobierno popular anterior, el presidente del Senado, la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de Madrid, junto con varios centenares de personas más, muchos de ellos habituales de los saraos y copetines a costa del contribuyente.

En el momento de recoger su galardón, Gervasio dijo, entre otras cosas:

"(...)
aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años (...) Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad (...)."

"(...) las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado. Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas (...)".

"(...) en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos (...)."

"(...) yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte (...)."

¿Alguno de los políticos allí presentes se inmutó? Seguramente más de uno se quejaría por lo bajo de que se le reconociera su trabajo y su humanidad a un periodista que encima les cantaba las cuarenta. Bueno, no en vano Gervasio es un nombre que según los expertos proviene del griego y significa "Honorable".

Conocía la historia de Gervasio Sánchez pero hay que repetirla, repetirla, repetirla... Sobre todo cuando esta mañana he escuchado a cierto impresentable conocido por todos mentir descaradamente durante su visita a El Cairo asegurando que Europa en general y España en particular tiene "una gran responsabilidad: dar pasos positivos hacia la paz" en este caso en Oriente Medio. ¿Hacia la paz?

De bomba en bomba hacia la paz definitiva.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Tres hormigas

Khalil es un gran amigo mío. Es bastante mayor que yo y está en Cuarto o en Quinto (no lo sé exactamente, porque esto de los grados en la carrera de Dios es muy difuso y depende de la rama por donde te la saques: yo estoy en la de Cielos Europeos Célticos y Germánicos y Khalil está en Cielos Orientales, así que...) por lo que sabe bastantes más cosas que yo.

En consecuencia, a veces intento sonsacarle, aprovechando nuestra amistad, para que me revele algunas enseñanzas superiores que me pudieran ser de utilidad, bien para mis estudios o incluso para la vida diaria. Por ejemplo, estoy deseando aprender el truco ése de abrir la palma de la mano boca arriba y que salga una llamarada instantáneamente. Es muy efectista y creo que en Cielos Infernales lo enseñan incluso en Primero de carrera. Imagínate que alguien te viene pidiendo fuego y tú dices: "sí espera" y zas, llamarada al canto.

Sin embargo, mi amigo no suelta prenda con facilidad. Cada vez que le pregunto por algo en concreto sonríe beatíficamente y, como mucho, me cuenta una historia con cara de decir: "ahora búscale tú la moraleja". Hoy, en el descanso de mediodía le hablé acerca de cierta persona, otro amigo mío que él no conoce: un científico visionario y con una capacidad extraordinaria de trabajo aunque el pobre sufre de ateísmo (no se cree que yo esté en la Universidad de Dios, piensa que estoy intentando tomarle el pelo; en realidad, la mayor parte de la gente piensa lo mismo, no sé por qué).

- Ya sé que no nos está permitido, pero me gustaría hacer un pequeño milagro para demostrarle que los dioses existen, ¡existimos!, y que deje de atormentarse por la estúpida idea ésa de que no hay nada después de la muerte -le dije a Khalil.

- ¿No es un científico? Él debería saber que en el Universo nada se crea ni se destruye, sino que simplemente se transforma -me contestó con lógica.

- Sí, pero ya sabes cómo son los de Ciencias. Emperrados en que dos y dos son necesariamente cuatro. ¿No crees que habría alguna forma de sacarle de su error?

Khalil sonrió, miró al cielo limpio de otoño en el campus universitario y luego me dijo:

- Una vez tres hormigas se encontraron sobre la nariz de un hombre que dormía una siesta. Después de saludarse entre ellas según las costumbres de sus respectivas tribus de hormigas, se pusieron a conversar. La primera hormiga comentó que aquellas colinas y llanuras sobre las que se encontraban eran las más áridas que había recorrido en su vida porque había pasado todo el día buscando algo que comer y no había hallado nada. La segunda hormiga confirmó la impresión de la primera y dijo que las de su pueblo llamaban a aquélla la "tierra blanda y movediza donde nada crece". La tercera hormiga alzó su cabeza, carraspeó y dijo, muy seria: "amigas, en este momento estamos sobre el mismo rostro de la Hormiga Suprema, la Poderosa e Infinita Gran Hormiga cuyo cuerpo es tan grande que no podemos verlo, cuya sombra es tan vasta que no podemos abarcarla, cuya voz es tan potente que no podemos oírla; ella es omnipresente." Cuando la tercera hormiga terminó su breve discurso, las otras dos se miraron entre sí y se pusieron a reír a carcajadas. Y en ese momento, el hombre se movió y, medio despierto, levantó su mano y se rascó la nariz. Y aplastó a las tres hormigas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El universo es mental

Cuando uno ingresa en la Universidad de Dios el primer texto básico que se facilita al estudiante es un ejemplar con las Siete Leyes de Hermes Trismegisto (el Tres Veces Grande, en griego). Hay que aprendérselas de memoria y, de hecho, el primer trimestre casi no se hace otra cosa que engullirlas teóricamente y digerirlas luego prácticamente (oh, sí, la nuestra es una carrera práctica: que si convoca una tormenta y luego deshazla para ver tu grado de control de los elementos, que si desplázate por los planos astrales y sal indemne de la extraña fauna que vive por allí, que si muestra una sonrisa a cada persona que te encuentres y especialmente a tus enemigos para limpiar el mundo..., agotador). Mas no acaba ahí la cosa. En los años sucesivos, hay constantes referencias a este ejemplar en las distintas asignaturas, donde se proponen nuevos y cada vez más complicados ejercicios para desarrollar las leyes sagradas. Se puede decir que ya no te puedes olvidar de ellas, aunque quisieras, entre otras cosas porque adquieres la capacidad de verlas en acción continuamente.

La primera ley tiene siete palabras pero qué siete palabras... Dice:
Todo es mente, el universo es mental. Ojo: la palabra mente no se refiere aquí a lo que los mortales suelen considerar como tal, sino a un tipo de energía concreta que está en la base de todo cuanto existe, en cualquier estado que se nos ocurra. El ejemplo más facilón que siempre se cita aquí es el del agua en estado líquido, que se convierte en hielo en estado sólido o en vapor en estado gaseoso. Parecen tres materiales diferentes y sin embargo es el mismo manifestándose en tres formas distintas. El concepto mente funciona igual, pero a una escala muy superior, pues se encuentra en la base de todo: desde una bacteria hasta una estrella. Esta ley está construida con una frase que parece sencilla y sin embargo no lo es en absoluto. De hecho, sólo cuando uno ha sido capaz de procesarla (de deconstruirla como dicen ahora los cocineros de moda) letra por letra y asumirla en su interior puede adquirir un poder inimaginable sobre su propia existencia y la del mundo que le rodea.

Esta enseñanza es secreta, naturalmente: sólo para los estudiantes de nuestra Universidad. Pero de vez en cuando los mortales más agudos e inquietos acaban descubriendo (y, claro, lo presentan como una novedad porque para ellos lo es realmente) las aplicaciones prácticas de alguna de las Siete Leyes o de otros reglamentos que la Naturaleza y los dioses principales emplean para regir esta en apariencia sólida realidad en la que estamos sumergidos.

Los últimos que lo han logrado han sido un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (la UCM) que han trabajado codo con codo con El Jardín de Junio, empresa especializada en la investigación neurológica. Este equipo ha comprobado científicamente, y así lo ha anunciado esta semana en Málaga, que el lenguaje y las expresiones de ánimo y las de desánimo modifican el funcionamiento del cerebro, literalmente. Por ejemplo, al acelerar o no el proceso de identificación de la forma de un objeto.

Los especialistas emplearon técnicas avanzadas de neuroimagen para averiguar qué consecuencias reales tienen las palabras sobre la mente humana y en su comportamiento. Según la profesora de Psicobiología de la UCM, Pilar Casado, se ha constatado, cito textualmente, que "la mente humana es una construcción en nuestro cerebro que sólo considera una parte de la realidad y que es muy influenciable a estímulos externos". ¡Atención! ¡Sólo consideramos una parte de la realidad! ¿Qué no estamos viendo a nuestro alrededor? ¿Qué nos estamos perdiendo? ¿Por qué sólo vemos precisamente esa parte y no otra? ¿Cambiaría nuestra vida, tal vez por completo y para siempre, si aprendiéramos a considerar lo que ahora no vemos?

Y Luis Castellanos, presidente de El Jardín de Junio, añade: "el lenguaje es la arquitectura de la salud: tenemos que estar bien y usar un lenguaje positivo con nosotros mismos y los demás, porque eso influye directamente en nuestra salud". Después de comprobado esto, ¿quedan ganas de utilizar expresiones como "uf, estoy muerto", "tienes mala cara", "me dan ganas de darte un tortazo" o el clásico y agitanado "ojalá tengas juicios y los ganes"? ¿No nos recuerda todo esto a cierta enseñanza que se nos dio hace tiempo y a la que nunca hemos hecho demasiado caso, que empezaba recomendando: "no quieras para los demás lo que no quieres para ti mismo"?

¿Se darán cuenta los mortales del inmenso regalo que estos investigadores les están haciendo al revelarles estos poderosos misterios?


En el principio era el Verbo..., y no por capricho.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cuestión de fe

George Orwell terminó de escribir su obra maestra, 1984, en 1948, aunque la novela no vio la luz hasta junio del año siguiente. Todos los estudiantes de la Universidad de Dios hemos leído éste y otros textos imprescindibles (como Un mundo feliz de Aldous Huxley, El Planeta de los Simios de Pierre Boulle, Farenheit 451 de Ray Bradbury y otras que desde hace tiempo conservo en la estantería más próxima al cabecero de mi cama) para poder enfrentar con éxito la Selectividad Divina e ingresar inmediatamente después en primer año de carrera. Todos conocemos, en consecuencia, el significado real de expresiones como Gran Hermano (histriónicas presentadoras televisivas aparte), Policía del Pensamiento (modernizada e interiorizada a nivel personal a través del concepto contemporáneo de lo "políticamente incorrecto"), Neolengua (un ejemplo de hoy mismo: cierta ministra de cierto gobierno que conocemos bien afirmaba textualmente que "la seguridad privada que llevaban a bordo ha ejecutado la disuasión necesaria" en lugar de decir simplemente que "los hombres armados que protegen el barco han repelido a tiros el asalto de los piratas" -con independencia de que luego haya sido eso lo que de verdad ha ocurrido-) o Habitación 101 (es curioso que la unidad más famosa del ejército norteamericano en la 2ª Guerra Mundial fuera precisamente la División 101 Aerotransportada).

Para los mortales que aún no hayan descubierto las fascinantes posibilidades de la novela de Orwell, resumiré brevemente que el protagonista de
El último hombre en Europa, título original de 1984, se llama Winston Smith y vive en un futuro próximo y demoledor basado en un régimen totalitario que pretende aparecer paternalista pero se muestra inhumano y sanguinario (según me dijo un día Mac Namara, ese futuro es para ciertos poderes tras las bambalinas no una simple ficción sino un objetivo real hacia el que trabajan para conducirnos; cuando le pregunté qué poderes eran ésos, me contestó que "mejor que no te lo diga o tendría que matarte" lo que, viniendo de un gato que habla, siempre resulta un aserto inquietante).

Winston Smith trabaja en el MINIVER o Ministerio de la Verdad que enseguida descubrimos se dedica precisamente a lo contrario de lo que predica, ya que su objetivo es alterar, manipular y destruir -e incluso si es necesario inventarse- todos los documentos históricos disponibles para conseguir que los archivos del pasado coincidan siempre con la versión oficial distribuida en cada momento por el Estado. Ejemplo: en
1984 hay tres grandes bloques mundiales que se alían o luchan entre sí alternativamente, tratando de apoderarse además de las zonas más subdesarrolladas del mundo que no pertenecen a ninguna de las superpotencias. Éstas son Estasia (una especie de imperio asiático integrado principalmente por China, Japón y Corea), Eurasia (compuesta por el también pujante imperio soviético y Europa occidental excepto el Reino Unido) y Oceanía (un a modo de Commonwealth dirigido por el Reino Unido y en el que también se integra América). Si Oceanía lucha aliada con Eurasia, Winston Smith se encarga de alterar los documentos de años pasados en los que se criticaba a los euroasiáticos y se alababa a los estásicos, entonces aliados de los oceánicos. Y si cambian las alianzas, cambia también la Historia. Pero no sólo los grandes hechos... Cuando hay algún recorte en los alimentos suministrados a la población, también manipula los datos previos de manera que oficialmente figura al revés: no sólo no hay recorte sino que ahora se aporta mayor cantidad al consumo de los ciudadanos.

Cualquier aficionado a la Historia sabe que el MINIVER existe, siempre ha existido. No con ese nombre ni con una presencia oficial, todavía, pero los esbirros a su servicio actúan alterando el pasado para adecuarlo a los dogmas de fe característicos de cada época y de acuerdo con gigantescos intereses políticos, religiosos y sobre todo económicos de las elìtes que siempre han controlado el mundo, con independencia de que se camuflen bajo uno u otro régimen políticosocial.

Una prueba concreta: en las últimas fechas se ha demostrado fehacientemente que La Bastida, en la muy murciana localidad de Totana, es la ciudad más antigua (de las oficialmente conocidas) en Europa Occidental, con más de 4.200 años. Esta localidad, ubicada en lo alto del cerro del mismo nombre, es la primera (de las que oficialmente se conocen) que en nuestro Viejo Continente muestra un trazado urbanístico reconocible así como diversas infraestructuras como la cisterna de agua con que se abastecían sus habitantes, cerca de un millar: muchos más de los que aparecen en cualquier otra población (oficialmente conocida) de la Edad del Bronce antiguo. La esperanza de vida de sus habitantes era de 40 años de edad, una de las más altas del mundo en aquel momento, y superior a la de la primitiva civilización griega que entonces trataba de levantar cabeza en el Mediterráneo Oriental. Y la talla media de estos primitivos murcianos era también notable para su época: la misma que la de los españoles de principios del siglo XX, más de cuatro milenios después.

Y bien: ¿por qué ésta no es la noticia del año y aparece en la portada de todos los diarios más importantes? ¿Por qué hemos tenido que esperar tanto para conocer algunos detalles sobre las excavaciones de este sitio maravilloso? ¿Por qué el ministerio de (In)Cultura dirigido -es un decir- por una mercenaria del decadente sector cinematográfico español no dedica ya una millonada a la investigación de este lugar fascinante y quizá determinante de la cultura española? ¿Por qué seguimos hablando de Grecia como "la cuna de la civilización europea" cuando resulta que antes de la "cuna" ya existía una "cama con dosel" en la península ibérica (y esto es sólo la puntita: existen cosas mucho más importantes que La Bastida que se están tapando porque oficialmente no se sabe cómo presentarlas al público: ¡destrozan completamente la visión oficial sobre el mundo antiguo!)? ¿Cuántos Winston Smiths trabajan para ocultar descubrimientos maravillosos como éste, que no obliguen a reescribir lo que se supone que sucedió?

En Estados Unidos, los ejemplos son mucho más recientes pero igual de llamativos. Un artículo de The New York Times contaba hace poco la obsesión de los herederos de gente famosa en la revisión de la obra de sus ilustres antepasados para "limpiar su imagen" (y para engordar sus propios bolsillos, claro). Así, Sean Hemingway, nieto del famoso (nunca he entendido muy bien por qué) Ernest, ha publicado una edición "restaurada" de París era una fiesta para que su abuela, segunda esposa del escritor, no apareciera como el bicho que era (o que Ernest retrató como tal en la novela). Pasa también con películas documentales como la británica Thriller en Manila, que se estrenó este mismo año y habla del combate de Mohamed Alí (el Cassius Clay de toda la vida, posteriormente islamizado) con Joe Frazier. Los críticos cargaron contra ella con severidad, sobre todo en Estados Unidos, porque decían que era demasiado favorable a Frazier: mostraba por ejemplo la derrota de Clay/Alí en una pelea anterior en Nueva York. Poco después salió a la venta la versión en DVD en el mercado norteamericano y lo hizo con una censura evidente de las imágenes positivas de Frazier respecto a la versión que se había visto en la pantalla.

Claro que los directores de cine norteamericanos tienen una amplia experiencia a la hora de engañar a sus espectadores (tal vez porque, como Winston Smit, viven en "Oceanía"). Uno de los más grandes y desvergonzados manipuladores de la opinión pública a través de la cinematografía es Steven Spielberg, quien posee una muy larga lista de "méritos" al respecto que algún día será necesario enumerar uno por uno. Hoy sólo recordaré uno: se tomó la molestia de borrar fotograma por fotograma las armas que aparecían en su película ET en la reedición "definitiva" para DVD con el argumento absurdo de que podían incitar a la violencia. Algo así como lo que la censura franquista hizo en España con las espadas del tebeo de El Capitán Trueno que (los lectores con más años y con cultura de la historieta se acordarán) jamás pinchaban ni cortaban ni tajaban sino que eliminaban al enemigo con golpes planos. El dibujo original de Ambrós sobre el guión de Víctor Mora sí mostraba sangre y heridas, pero los censores los quitaban de en medio y nunca aparecían en el producto final. A veces ponían tanto énfasis en su trabajo, que hasta la espada desaparecía en el entintado y los "malos" caían al suelo como si Trueno poseyera poderes mágicos. Esa censura ha sido calificada con todo tipo de improperios..., por los mismos papanatas que se deshacen en elogios hacia San Spielberg por sus intenciones pacíficas y winstonsmithsianas.

En estas condiciones, consumir cualquier producto procedente de un medio de comunicación, hoy por hoy (y me da igual la fuente: prensa, radio, televisión, cine, internet, etc) se convierte en un auténtico acto de fe.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Memacterias

¡Felicidades Zeus Maimactes! Hoy 18 de noviembre es el cumpleaños de este colega, dios de las tormentas griego. Estuvimos en su procesión solemne, con danza litúrgica incluida y libación de néctar posterior.

No es mi único conocido que cumple años por estas fechas, aunque sí el que mejor se conserva a pesar de los milenios que lleva encima. Eso es por ser un dios. En cambio, otros tipos más famosos (que no son dioses) llevan peor lo de la edad, pese a tener menos años.

Es el caso de Piolín, que sopló 60 velitas no hace mucho y ya no le quiere ni el KFC:


O de Thor, otro que se ha descuidado un poquito y ha echado algo de tripa cervecera.:
Spiderman tampoco es ya lo que era. Cuando hace los cuernos con la mano, en lugar de telarañas le sale suero:

Y de Batman y Robin, ni hablamos. Están en el mismo geriátrico que el abuelo Simpson:



¡Hasta Barbie cumple 50 años (aunque a ella no la conozco más que de oídas)! Y claro...





martes, 17 de noviembre de 2009

El poder de los amonios

En el año 525 antes de Cristo, el rey de los persas Cambises II, del linaje aqueménida fundado por Ciro II el Grande quien gobernó su imperio, envió un gran ejército, compuesto según diversas fuentes por unos 50.000 guerreros para sojuzgar a los amonios, habitantes del remoto y misterioso Oasis de Siwa, en Egipto.

Ésta es la misma y famosa localidad de Siwa donde radicó uno de los oráculos más conocidos del mundo antiguo, dedicado a la gloria del Divino Amón, el Eterno Padre Solar al que aún recuerdan sin saberlo aquéllos que en nuestros días finalizan sus oraciones cristianas con el "Amén" de rigor (pues, como sabe cualquiera que asista a la clase de Dioses, Semidioses y Héroes en la Universidad de Dios, el verdadero Cristianismo -no la versión edulcorada que creó Saulo de Tarso, alias Pablo, y que hoy tanta gente considera como auténtico- bebe, como lo hizo el propio Jesús, de la antigua y real sabiduría que durante milenios albergaron los crípticos templos del Antiguo Egipto). La misma Siwa donde el propio Alejandro el Grande fue designado "hijo del dios Amón", es decir, fue iniciado en los Misterios de esta deidad, y por ello se ganó el derecho a portar los cuernos de la sabiduría en los retratos que le hicieran a partir de entonces.

Pero lo de Alejandro sucedió mucho después de que Cambises II mandara a sus tropas y éstas, al atravesar el desierto, se vieron sorprendidas por una poderosa tormenta de arena..., y desaparecieron de un momento a otro. Todos. No sobrevivió ni uno solo de los 50.o00. Nadie ha sabido explicar muy bien lo que ocurrió, pues resulta difícil pensar que unas tropas rudas y acostumbradas al desierto (los persas llevaban ya tiempo en Egipto, contaban con el apoyo y la guía de contingentes nómadas y locales, e incluso estaban acostumbrados a las travesías desérticas tras su paso por las estériles estepas de la península arábiga) se dejaran engullir por la Naturaleza de esa manera, pero Heródoto, el viejo cuentista, lo relataba de esta manera: "Un viento del sur muy violento se desató sobre los persas mientras almorzaban y, arrastrando grandes torbellinos de arena, los sepultó en el desierto".

Encontrar los restos del ejército de Cambises II es uno de los grandes premios por descubrir en el mundo de la Arqueología, como la tumba de Gengis Khan o la del propio Alejandro. El calor del desierto podría haber conservado en buenas condiciones las armas, la ropa, la cerámica, los arreos de las monturas y tantas otras cosas que llevaban consigo aquellos infortunados soldados. Por esa razón, muchos arqueólogos y exploradores han intentado encontrar esos fascinantes restos; entre ellos, el conde Lászlo von Almásy (el personaje real sobre el cual se inspiró el personaje interpretado por Ralph Fiennes en su aburridísima y sobrevalorada -y, oh sí, tan romántica, según dicen los que no tienen idea del romanticismo...- película de El paciente inglés) y su colega Hans Joachim Von der Esch, quienes aparte de descubrir la tribu de los magyarabs en el curso de sus viajes tuvieron en 1935 la oportunidad de experimentar la tortura de las tormentas de arena en pleno desierto, si bien ellos no fueron sepultados por la arena sino que lograron llegar a Siwa.

Toda esta historia ha vuelto a salir a la luz gracias a dos hermanos gemelos de origen italiano. No se llaman Rómulo y Remo, sino Angelo y Alfredo Castiglioni. Ambos han anunciado recientemente el descubrimiento de lo que en su opinión son los restos del ejército de Cambises II. Y para demostrarlo han ofrecido algunas imágenes de sus hallazgos, como una daga de bronce, un brazalete de plata, un pendiente o algunas puntas de flecha. Nada muy espectacular, pero todo ello fabricado de acuerdo con los cánones de facturación de la dinastía aqueménida. Los Castiglioni afirman haber invertido 13 (vaya, el famoso numerito...) años en sus investigaciones junto con un geólogo egipcio llamado Alí Barakat (Baraka significa Fortuna, ahora que lo pienso). Según su tesis, los persas cometieron un error porque en lugar de seguir la ruta de los oasis yendo directamente hacia el norte decidieron sorprender a los amonios internándose en el desierto del oeste hasta la mesta del Gilf Kebir. Desde allí, deberían subir al norte y tomar desprevenidos a los habitantes de Siwa. Luego pasó lo que pasó.

La Arqueología es un sector lleno de gentes suspicaces y envidiosas (supongo que como todos, en el fondo) porque cuando uno descubre algo importante enseguida se le plantean todo tipo de objeciones por parte de los expertos (que suelen ser colegas de profesión a los que la diosa Fortuna no ha sonreído todavía a la hora de encontrar algún hito importante de la Antigüedad). Esto es lo que les ha ocurrido exactamente a los gemelos italianos, cuestionados por todo el mundo y con su descubrimiento hibernado mientras se le somete a todo tipo de exámenes no ya con lupa sino con microscopio.

A la espera de que se resuelva la historia y sepamos si es cierto que los restos encontrados por los Castiglioni son los que dicen ser, creo que ha llegado la hora de revelar un pequeño secretito. Total: ya han pasado tantos siglos... El caso es que en aquella época yo era uno de los sacerdotes de Amón en Siwa. Todos los amonios nos habíamos rebelado contra el imperio persa porque Cambises II, como todos los reyes de su estirpe, era un esforzado materialista que sólo creía en la riqueza y la gloria materiales. Buena muestra de su impiedad fue el ultraje que llevó a cabo sobre la momia de Amasis y otros sagrados iconos de la religión egipcia. Como todos esos seres miopes que sólo creen en la carne y los huesos, incapaces de ver más allá de su nariz, jamás pudo sospechar que el cuerpo sacerdotal de Amón poseían ciertas..., capacidades, como la visión a distancia para saber en todo momento dónde estaba su ejército y tenerlo bajo control. O el dominio sobre los elementos, como por ejemplo el viento del desierto.

Qué sencillo fue inducir un sueño el día antes de partir al comandante del ejército, para que escogiera la ruta que se adentraba en el Mar de Arena al objeto de "sorprendernos". Qué fácil invocar a Qibli, espíritu del viento, para que enterrara luego bajo un océano de arena a los invasores.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Mi mamá me mima

En mi actual reencarnación, disimulo mis estudios en la Universidad de Dios trabajando como periodista a la vez que voy publicando en los libros las cosas que se me ocurren, así que por fuerza necesito tragarme todos los días, como si fuera un pavo, una ingente cantidad de información de diversos medios de comunicación. La mayor parte de esa información pasa sin pena ni gloria, deglutida con rapidez por mi mente y expulsada con mayor rapidez aún por algún lugar de mi intelecto (creo que mientras estoy durmiendo: así tengo los sueños que tengo: en gran pantalla y technicolor, y con más aventuras que todas las pelis de Indiana Jones y 007 juntas), porque tampoco merecen mucho más la pena.

Entre mis escasas debilidades periodísticas, figura la sección de La contra en el diario La Vanguardia que, por lo demás, tampoco es que sea uno de mis favoritos (en realidad, no tengo periódicos favoritos, sino secciones favoritas de periódicos). Esto es por las entrevistas con gente rara que aparecen allí de vez en cuando, como la que a mediados de octubre publicaron con Bert Hellinger, un tipo peculiar.

Hellinger es un exmisionero católico alemán que exploró los caminos de la filosofía, la teología, la pedagogía y finalmente la psicoterapia. A sus 83 años, se le conoce como el "Padre de las constelaciones familiares". No, no es el progenitor de una saga de estrellas televisivas ni tampoco se dedica a levantar cartas astrales: ése es el nombre con el que ha bautizado su sistema de "aproximación y resolución de conflictos psíquicos" basado en la conexión con la madre. Acomplejados con el síndrome de Edipo, abstenerse.

Escojo y resumo algunas de las respuestas más interesantes de Herr Hellinger, en la entrevista de La contra:

* La figura materna moldea nuestra psique, está en el fundamento de nuestra felicidad, afirma con rotundidad. Brillaremos (tendremos éxito en la vida, irradiaremos alegría, la gente nos querrá...) si estamos en buena conexión con nuestra madre, si la aceptamos como es y la tenemos bien integrada psíquicamente con independencia de que nos guste como es (o como fuera) o como deje de ser. En el caso de fracasos en la vida personal y profesional, siempre aparece la misma causa profunda detrás: desconexión con la madre.

* Como misionero en África, junto a los zulúes, asegura que nunca vio a un niño irrespetuoso con sus padres o sus mayores en general, ni siquiera con sus antepasados. El respeto a los que nos precedieron sí es un signo de civilización. No como en el decadente mundo occidental actual donde en la actualidad no sólo se considera, de manera absurda, la juventud como un valor en sí misma, sino que se desprecia sistemáticamente la experiencia y el conocimiento acumulado por nuestros mayores (a los que se encierra entre cuatro paredes o se les impone la patética misión imposible de portarse como jovencitos ¡a su edad!).

* La madre es elemento fundamental en la terapia de Hellinger porque, dice, "nos conecta a la vida" mientras que el padre "nos conduce a la vida social". Por eso es tan importante para el buen desarrollo de la persona tener a ambos sexos orientándole. Y en el caso de que los padres se separen como pareja, los hijos no sufren graves consecuencias si ellos son capaces de seguir desempeñando sus respectivas funciones de padre y madre, aunque ya no sean marido y mujer. El problema es que resulta muy complicado (no imposible, pero sí muy complicado) hacer una cosa sin la otra. Y muchos niños acaban absorbiendo las rabias de sus progenitores y devolviéndoselas a ellos en forma de rabias, agresividad, etc.

* Un punto de vista curioso acerca de la anestesia epidural y la cesárea: afirma que ambos métodos "hurtan al niño su primera oportunidad de luchar y su gran ocasión de obtener una victoria en esta vida" con lo que una persona que comienza así en la vida lo tiene más complicado después para imponerse y encontrar su lugar en el mundo. Supongo que cualquier madre que lea algo así pensará enseguida: "Qué listillo, éste. Si tuviera que pasar los dolores de parto seguro que no pensaría igual". Pero sí es verdad que esos dolores parecen haber ido in crescendo en nuestra sociedad contemporánea progresivamente acostumbrada a las comodidades de todo tipo. Todos conocemos el ejemplo de la mujer asiática embarazada que está trabajando en el arrozal y de repente se para sólo para dar a luz y luego seguir trabajando como si tal cosa.





Éste es Herr Hellinger: tiene cara de estar recordando un chiste graciosillo




viernes, 13 de noviembre de 2009

Portada habemus

Ya disponemos de portada, y de fecha definitiva de publicación, para mi último libro. Las Claves de El Símbolo Perdido aparecerá el próximo martes 24 de noviembre: una fecha estupenda por muchos motivos según mis libros astrológicos/alquímicos. Veamos: estrenando prácticamente la Luna Creciente (los proyectos nuevos hay que ponerlos en marcha en esta época), recién entrado Sagitario (signo de Fuego y expansión, por cierto signo también con el que se caracteriza a España), día 24 (como mi aniversario de nacimiento en esta última reencarnación) y martes (día guerrero por excelencia: es decir, que el libro nace con ganas de luchar por salir adelante, como debe ser).

Las claves de El Símbolo Perdido nace en la estela de El Símbolo Perdido (obviamente) de Dan Brown y se puede considerar como el libro "oficial" de la Editorial Planeta para profundizar y analizar más exhaustivamente los escenarios y los fundamentos sobre los que se basa la obra del autor norteamericano. Sin embargo, también se puede leer independientemente.

Para quien no haya leído el último best seller de Brown, sintetizo el argumento: Robert Langdon, el famoso profesor de simbología al que conocimos en El Código da Vinci, investigando la estirpe física de Jesús y María Magdalena con el Opus Dei enfrente, y en Ángeles y Demonios, en medio de una trama que enfrentaba a los Illuminati con la Iglesia Católica (en este orden se publicaron los libros en España, aunque originalmente Ángeles y Demonios fue su primera aventura) regresa en esta tercera parte de la serie. En esta ocasión viaja a Washington, donde reside su amigo y mentor Peter Solomon. En teoría va a pronunciar una conferencia en el Capitolio pero cuando llega allí se encuentra metido en un lío fenomenal con el secuestro de su amigo por parte de un malvado practicante de las Artes Oscuras que se hace llamar Malakh, perseguido por la CIA por un asunto de "seguridad nacional" y dándole vueltas a las espectaculares investigaciones de Ciencia Noética (existe, existe...) de la hermana de su colega, Katherine. Todo ello saturado de simbología y rituales masónicos (Peter Solomon es masón de altísimo grado) en Washington: una de las ciudades ciertamente de mayor sabor masónico del mundo, hasta un punto de hecho que el néofito difícilmente podría imaginar.

En cuanto a mi texto, está estucturado en tres partes, como los grados tradicionales de la Masonería: Aprendiz, Compañero y Maestro. En la primera parte se explica lo que es la Masonería, y sus diferencias con la Francmasonería (sutiles pero importantes), además de las dos principales influencias de esta organización secreta (o discreta como prefiere autodenominarse): el Hermetismo y la Cábala. En la segunda parte se describe en detalle la fundación masónica no ya sólo de Washington, sino de los Estados Unidos en sí. En la tercera parte, se completan algunos flecos sobre la francmasonería norteamericana y europea y, sobre todo, se explican algunos de los hitos físicos más importantes de los masones en Madrid y Barcelona, además de incluir una relación de famosos masones españoles.

Es un ensayo, pero se lee casi como una novela. Espero que os guste.

(Eh..., acabo de darme cuenta de que esta entrada se publica un viernes y 13...)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Índice Fog: orientarse entre la niebla

He leído todo tipo de opiniones acerca de "la fórmula". La de escribir best sellers, me refiero. Hay cierta unanimidad respecto a los ingredientes que debe contener un relato destinado al éxito: mucha acción, su dosis de sexo, uno o varios misterios, países lejanos, personajes con los que se pueda proyectar el lector... Ésta es la teoría, pero en realidad no funciona así porque si "la fórmula" dependiera sólo de ello tendríamos muchos más best sellers de los que ya nos ofrece cada temporada literaria. Cualquiera podría escribir uno y hacer realidad su sueño: ése que anida en lo más hondo de todos los juntaletras, que no es otro que el triunfo profesional. Existe una relación directamente proporcional entre la cuenta corriente de un escritor y el desprecio que éste siente (de puertas para afuera) por esa necesidad de éxito. Cuanto menos dinero le proporcione su actividad literaria, mayor tendencia tendrá a gritarle a los cuatro vientos que él es un artista que escribe para sí mismo y al que le importa una higa tener muchos lectores, gozar del reconocimiento ajeno o cobrar suculentos adelantos por su siguiente obra. Siempre que escucho ese tipo de argumentos me acuerdo de la fábula de la zorra y las uvas.

Como es obvio, lo ideal sería escribir sólo acerca de lo que a uno le gustase y que encima ese tema nos convirtiera en favoritos del público pero rara vez se consigue eso sin otros ingredientes de "la fórmula" que no suelen citarse, porque resulta incómodo tenerlos en cuenta: pequeñas cosas como la paciencia, la experiencia o la técnica. Y algunos otros que aún sigo buscando porque todavía no los he encontrado. Cuando lo haga será fácil demostrarlo: lo pondrá en una faja amarilla que rodee la portada diciendo: "¡Más de cien mil ejemplares vendidos!" o algo similar. Recuerdo a una persona que en cierta ocasión me dijo que el oficio de escritor era una "tontería" porque para escribir una novela "basta con enfrentar al bueno y al malo, acompañándolos con una chica, el amigo del bueno, los esbirros del malo y algún personaje más para rellenar", así que concluía que se iba a poner a escribir su propia novela y a presentarla por ahí a cualquier editorial para que se la publicasen. ¿Qué le iba a decir? Que sí, que tenía toda la razón y que me parecía estupendo: que se pusiera a escribir y que estaría encantado de leer su novela. La que nunca llegó a escribir, claro.

En la búsqueda de los ingredientes desconocidos para completar "la fórmula" me he encontrado con un empresario norteamericano llamado Robert Gunning. Este hombre de negocios estaba convencido de que cuanto mejor fuera la comunicación con sus clientes mejores resultados económicos obtendría, así que desarrolló un método destinado a medir la legibilidad de un texto y por tanto la facilidad de su comprensión para un elevado número de personas. Le llamó
Gunning Fog Index o, lo que es lo mismo, el Índice de Niebla Gunning. La niebla representa, lógicamente, la mayor o menor dificultad para leer y comprender lo que se ha escrito.

Desde 1952, cuando Gunning lo diseñó, el término es bastante conocido en el mundo anglosajón, pero no tanto en el español. Quizá porque no nos interesa tanto la lingüística, ni la cultura en general. No hay más que escuchar una conversación cualquiera en cualquier parte del país: repleta de tópicos, de frases hechas, de "yocreoque" y de construcciones absurdas o directamente sin terminar. Esta misma mañana, un señor diputado con muchos años de experiencia a sus espaldas y en pleno debate parlamentario ha dicho, textualmente: "¡No me hable de excomulgación!". Supongo, viendo el contexto en el que ha soltado esta patada a la lengua, que quería decir excomunión. Aunque en su defensa hay que tener en cuenta que pertenece a cierto partido político obsesionado con marcar el presunto "hecho diferencial" que hace "mejores" y "más valiosos" a los ciudadanos que viven en su región respecto al resto de los españoles, lo que significa que probablemente en su pueblo habrá ganado muchos puntos al demostrar su escaso nivel de la lengua común: ésa que sólo hablan 400 millones de personas...

Volviendo al amigo Gunning, el objetivo de su invento tiene indudables usos prácticos para escritores, pero también para periodistas, políticos, publicistas, sindicalistas y otras subespecies humanas cuyo negocio precise, para ser exitoso, de convencer al resto de la sociedad con sus palabras. Se trata de ser capaces de construir textos muy fácilmente comprensibles para el mayor número posible de personas. Se considera que para alcanzar una buena audiencia estos textos deben ofrecer un índice de menos de 12. Y si el objetivo es conseguir una comprensión casi total por parte de todos los que hablan nuestro idioma, el índice debe ser aún inferior: de menos de 8.

¿Cómo se consigue eso? Un ejemplo fácil: el relato de un locutor deportivo durante un partido de fútbol. "Saca Fulano. Balón en corto para Zutano. Mengano intenta cortar. Va a entrarle por la derecha. Cuidado, Zutano... Fallaaaaa. No pudo frenarle y ahora Zutano se marcha en profundidad hacia la frontal del área. Ahí lucha con Perengano. Ojo a la entrada de Perenganooooo... Eso debería ser tarjeta amarilla por lo menos. El árbitro dice que no ha visto nada pero Zutano se recupera. Sigue adelante. Cuidado con Zutano. Ha driblado a Mengano otra vez... Cuidado que se va, que se vaaaaaaaaa... ¡Gol! Gooooooool. Impresionante jugadón de Zutano. Y como decía el sabio: fútbol es fútbol y gol es gol."
Este brillante ejemplo de literatura futbolera tiene un Índice Fog de prácticamente 9; es decir, resulta extremadamente comprensible para todo el mundo, con independencia de los estudios de quien lo escuche, y por eso es a pesar de su simplicidad tan atractivo, tan "bestsellero".

¿Cómo se obtiene el Índice Fog de un texto? Con una sencilla (aunque pesada) operación matemática. Primero hay que tomar un fragmento de unas cien palabras como éste del locutor deportivo, y dividir el número de palabras entre el de las oraciones que hemos empleado para agruparlas. En este caso nos sale 5,26. Después hay que contar cuántas palabras "complejas" hemos empleado en el texto, entendiendo como "compleja" la que tiene tres o más sílabas (no cuentan las que empiecen con mayúscula, que se entiende son nombres, ciudades, países, organizaciones..., ya conocidas). En nuestro caso, quitando nombres, hay 18. A continuación hay que sumar los dos totales: 5,26 + 18 = 23,26. Redondeamos a 23 para facilitar los cálculos. Después, dividimos esta cantidad entre 10 y la multiplicamos por 4. Esto es, 23/10 = 2,3 x 4 = 9,2. Redondeando, 9.

Algunos ejemplos más nos ayudarán a entenderlo. Los especialistas han calculado que Reader's Digest, la "biblia de las revistas de divulgación" tiene un Índice Fog de entre 8 y 9 (¡aún menor que el relato deportivo!), mientras la revista Time, que no es especialmente sesuda, sube a 11. Los discursos de Winston Churchill, harto populares en su época (y hoy también, habida cuenta la ausencia de oradores de su potencia) se movían en un Índice Fog de entre 3 y 4.

Después de conocer todo esto, no pude por menos que echar mano de alguno de mis propios textos. Tomemos por ejemplo el tercer párrafo de esta misma entrada del blog. Entre "En la búsqueda de los ingredientes..." y "...lo que se ha escrito." hay 102 palabras, lo que nos permite hacer un cálculo más o menos comparable al del locutor deportivo. Así pues, primer paso: dividir esas 102 palabras entre el número de oraciones empleadas, cuatro, luego el resultado es 25,5. De momento, cinco veces más que en el ejemplo del fútbol. Sigamos con el número de palabras "complejas": 34, si no he contado mal. Así que, 25,5 + 34 = 59,5. Seguimos bastante por encima. Terminemos los cálculos. 59,5/10= 5,95 x 4= 23,8. ¡El Índice Fog del tercer párrafo de esta entrada es de casi 24: el doble del máximo permitido para tener un amplio público lector! Mi texto es demasiado..., técnico por así decir para las mayorías.

Así que quizás éste es el Grial del best seller. Para alcanzarlo no sólo hay que emplear los ingredientes conocidos más los antipáticos a los que nadie quiere tener en cuenta sino además un estilo casi infantil, por lo sencillo, a la hora de organizar las palabras. Y si nos fijamos en las novelas que más venden suelen estar escritas así: con oraciones cortas, muchos puntos y seguido, escasísimas subordinadas y muy muy muy lejos de la forma de escribir de, digamos, un Kant.

Claro que siempre podemos mirarlo desde otro punto de vista: todo aquél que haya conseguido llegar hasta el final de este texto con un Índice Fog tan elevado y lo haya comprendido (a pesar de su densidad neblinosa) necesariamente debe poseer un nivel cultural elevado, ergo ¡soy tan bueno escribiendo que sólo me leen los mejores!

Y el que no se consuela es porque no quiere, por supuesto.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

El siniestro cumpleaños del señor K.

He aquí un perturbador dilema: ¿qué es peor: vivir la vida como uno más del montón y morirse sin haber hecho nada nuevo, dentro de la media general, o pasar a la Historia aunque sea como el responsable de la muerte de cientos de miles de personas, tal vez de millones?

Yo tengo clara la respuesta, pero hay personas que no tanto. Una de ellas es un ingeniero y general ruso llamado Mijail Kalashnikov, creador del famoso fusil de asalto AK-47 que lleva su nombre y que se utiliza en medio mundo por su facilidad de manejo, su económico precio y por supuesto su mortal eficacia. Dicen los expertos que es el arma más empleada en el planeta en este momento. Es tan competitivo en el mercado de la muerte, que ha sido copiado por activa y por pasiva, hasta el punto de que se calcula que 9 de cada 10 fusiles Kalashnikov de los que circulan por el mundo se fabrican sin autorización o con licencias caducadas. Un poco como los bolsos falsos de Loewe o las colonias falsas de Armani..., pero con consecuencias bastante más trágicas en su uso.

Aunque en el caso del señor K. las pérdidas económicas personales no son muy elevadas: empezó a trabajar en su idea en 1942 y logró materializarla en 1947, mas la
Unión Soviética nunca llegó a patentarla y la marca sólo fue registrada, casi testimonialmente, en 1998 en la Oficina Internacional de Patentes de Suiza. Por eso su inventor nunca se hizo rico, como le sucedió a Eugene Stoner, quien diseñó su competidor norteamericano, el M-16, de todas formas inferior.

Ah, sí, resulta que el fusil Kalashnikov debe su nombre a un tipo que se apellida así..., es lógico, ¿no? ¡Pues resulta que no tanto, si tenemos en cuenta la manera de pensar de algunos! El otro día durante una cena mantuve una conversación surrealista en la que una persona me hablaba de Ramón y Cajal y le comenté:

- Te refieres al científico, ¿no?

- No, al hospital -quería decir al centro hospitalario del mismo nombre en Madrid-.

- Bueno, al hospital que se llama así por e
l científico...

- ¿Qué científico? Ramón y Cajal es el nombre de un hospital, no de
un científico -concluyó, todo convencido.

Volviendo al señor K., resulta que acaba de cumplir noventa años y el gobierno ruso en compañía de los constructores de armamento le han organizado una fiesta de las de época. Hasta le han dedicado la X Feria Nacional de Armas de Caza y Deportivas en Izmash, en el Volga, muy cerca de los Urales, donde se exponen los modelos más famosos no sólo del AK-47 sino de otras ametralladoras y segadoras humanas inventadas por este señor en la oficina en la que trabaja desde hace sesenta años, como por ejemplo el AK-103 (de los cuales Venezuela ha comprado recientemente cien mil unidades, con objeto de meter miedo -o tal vez meter una balacera en el cuerpo- a sus vecinos de Colombia con los que últimamente se lleva bastante mal).

Preguntado por cómo se siente a estas alturas de su vida, el señor K. ha dicho que
"contento y satisfecho" por haber logrado "diseñar un sistema capaz de perfeccionarse al compás del tiempo" y "con muchos planes" porque "tengo la impresión de haber hecho aún poco, aunque todavía puedo trabajar en nuestra fábrica y dedicarme a la formación de los jóvenes". A la formación bélica, se entiende, porque en su opinión "no sé cuál será el arma del siglo XXI, pero estoy seguro de que saldrá de nuestro armamento, del armamento ruso".

¿Se puede ser más inconsciente acerca de las consecuencias de los propios actos? Para justificar el hecho de haber dedicado su vida a la creación del más perfecto instrumento de muerte,
el señor K. dice que en realidad le hubiera gustado diseñar maquinaria agrícola pero que "todo cambió por culpa de los alemanes" en la Segunda Guerra Mundial. Ya hace pocos meses nos recordaba el sobrevalorado Quentin Tarantino, durante la promoción de su horrorosamente infumable Malditos Bastardos, que los alemanes de los años treinta y cuarenta del siglo XX eran "los malos perfectos" porque uno les puede acusar de todo, tanto de lo que hicieron como de lo que no hicieron, con la seguridad de que contará siempre con la ignorante y entusiasta complicidad de público y crítica.

En el caso del señor K. tiene más delito, porque el arma que afirm
a desarrolló "por culpa de los alemanes" nació dos años después de la derrota de éstos. Y además, desde entonces hasta ahora ha llovido bastante. Si hubiera tenido la vocación de ingeniero agrícola, cabe pensar que en todos estos decenios habría encontrado un ratito para crear, por ejemplo, una cosechadora igual de barata y eficaz, que ayudara a la supervivencia de los campesinos rusos.

En un viejo texto gnóstico de la Biblioteca de la Universidad de Dios leí una vez que todos los artistas, en el momento de morir, son acogidos y transportados al Otro Mundo por sus propias creaciones, las que alumbraron durante su vida y que justo en este instante acuden como hijos solícitos a asistir a sus padres. De tal manera, podríamos imaginar la muerte de Mozart o de Bach como un trance bellísimo, arropados por sus nunca igualadas y mucho menos superadas sinfonías musicales.
O la muerte de Stan Laurel y Oliver Hardy (la maravillosa y por desgracia hoy olvidada pareja cinematográfica de El Gordo y el Flaco) como un paso realmente amable y simpático, acunados por el agradecimiento de tantas horas de buen humor y diversión con que deleitaron a millones de personas. Desde ese punto de vista, y teniendo en cuenta la edad que ya tiene el señor K., siento escalofríos cada vez que me imagino lo que puede estar esperándole, ahí mismo, a un palmo de distancia más allá del plano físico, cuando se le agote el poco tiempo que le queda entre nosotros.





(En la foto, el orgulloso señ
or K. con su invento, que tanto ha contribuido al bienestar de la Humanidad durante los últimos sesenta años)







martes, 10 de noviembre de 2009

Un secreto revelador

El mundo sería más comprensible si tuviéramos en cuenta este pequeño doble secreto:

1º) La mayoría de los hombres que conocemos no lo son. Se trata de niños, adolescentes a lo sumo, aunque peinen canas y luzcan barriga, aparentando cuarenta, cincuenta, sesenta años o más. Existen muy pocos hombres de verdad.

2º) Las niñas no existen. Se trata de mujeres con poca información.