Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Che Guevara explicado a los niños

Digamos que una editorial alemana publica un libro para niños titulado Adolf. La swastika de un Führer y en cuya portada de bonitos e infantiles colores aparece nada menos que un Hitler dibujado con todas sus galas, con una palomita en su mano y sosteniendo en alto una cruz gamada. Digamos que, en lenguaje de cuento, el libro glorifica su vida: por ejemplo, le define como un "idealista" que "luchó por valores" como el trabajo y el esfuerzo por la patria, y describe la transición desde un "joven y activo" Adolf "deseoso de descubrir el mundo, sensible" hasta un Hitler "comprometido que alumbrará finalmente al revolucionario" Führer. Digamos que el texto, salpicado de frases extraídas de Mein Kampf y de los discursos nacionalsocialistas ofrece "atractivas ilustraciones" en una "apuesta de vanguardia y de calidad gráfica, con un contenido muy revisado acompañado por ilustraciones maravillosas" y con el detalle además de "evitar hablar con crudeza de los detalles violentos de su vida".

¿Qué diríamos?

Seguramente no diríamos nada, porque este libro jamás llegaría a circular públicamente. Por eso sigo sorprendiéndome (aunque en realidad ya debería estar curado de espanto) por los niveles de hipocresía, doble moral y bajeza personal y política que se acumulan en las iniciativas de gente como los editores de la empresa argentina La Marca Editora (cuyo sello, vaya, vaya, muestra tres triángulos escalonados... ¿Qué diría Mac Namara?) y en concreto en su principal representante Guido Indij, pues acaban de publicar uno de los libros más demenciales de los que he tenido noticia en los últimos tiempos. El tal Guido, por cierto, es este individuo de look vagamente parecido a un joven Gurdjieff que aparece retratado aquí a la derecha con cara de estar pensando: "Sois todos unos panolis".

El libro existe de verdad (a la izquierda reproduzco su portada) y se titula Che. La estrella de un revolucionario. Los fragmentos entrecomillados que he incluido en el primer párrafo de este artículo proceden palabra por palabra de la información en la que se resume el contenido de esta hagiografía destinada a lavar el cerebro de los niños respecto a la verdadera identidad de uno de los mayores criminales argentinos del siglo XX. El tal Indij es coautor del texto junto con Constanza Brunet (quien hace tres años editó en su propio sello, Marea, el libro de Alberto Granado titulado Con el Che por Suramérica en el que se basó la insoportable pesadez propagandística aquélla de Diarios de motocicleta). Atención al resumen que del libro hicieron Indij y Brunet durante su presentación en la última Feria del Libro de Guadalajara: "Son varios los valores humanistas del Che: la solidaridad, el compromiso por los proyectos, con el prójimo, con los más desposeídos, características que aparecen en el libro y que cualquier padre quiere transmitir a sus hijos". Hay más: "es un icono del siglo XX" y aunque "hay gente que no admira al Che y siente que no tiene ningún valor para transmitir, muchos otros están deseando hablar a sus hijos sobre este líder revolucionario". Sin comentarios.

O sí, vamos a añadir algunos comentarios, aunque sólo sea para demostrar a los indocumentados de La Marca Editora que hoy no resulta tan fácil engañar al prójimo (si éste no quiere ser engañado) como lo era en la época en que su querido icono se paseaba por el mundo cometiendo toda clase de fechorías. E insisto en lo de si-éste-no-quiere-ser-engañado porque este libro viene a sumarse al alucinante stock de productos de todo tipo (desde pins hasta camisetas pasando por zapatillas de deporte o las dos pésimas películas rodadas por Steven Soderbergh con Benicio del Toro como protagonista) inspirados en la famosa fotografía de Korda y que mueven millones de dólares anuales en el mundo, beneficiando a ese capitalismo contra el que este guerrillero sediento de sangre ("Sin la cobertura de su idología, el Che no es más que otro asesino en serie", como bien resumió el filósofo y economista francés Guy Sorman) dijo decía combatir.

En su día pudo engañar a mucha gente, pero hoy sabemos que Ernesto Che Guevara no fue un romántico revolucionario de espíritu incorruptible dispuesto a sacrificarse por los pobres, no fue esa especie de humanitario Robin Hood "al estilo cono sur" rebosante de bondad y de grandes ideales como el de rescatar a Iberoamérica de las garras del malvado vecino Estados Unidos. Entre las muchas barbaridades (conocidas) que cometió a lo largo de su sangrienta carrera figura la ejecución de cientos de personas sin juicio previo, tanto de opositores políticos durante su etapa como comandante de la Fortaleza de La Cabaña como de pobres campesinos en las regiones que controlaban sus guerrilleros. Fue él también quien fundó el sistema de campos de concentración cubanos, hábilmente rebautizados con el eufemismo de "campos de trabajo", a partir del de Guanahacabibes, y que sirvieron de modelo a los empleados en otro régimen comunista, el de Camboya, donde sus fervientes admiradores, los jemeres rojos, asesinaron millones de personas. Por cierto, en los campos cubanos fueron internados no sólo disidentes políticos o empresarios y simpatizantes capitalistas sino también todos los homosexuales que las autoridades revolucionarias encontraron (no deja de ser un sarcasmo ver a tantos homosexuales lucir hoy las camisetas con la imagen del Che, sobre todo en el Día del Orgullo Gay).

El Che Guevara ni siquiera fue un gran militar. Sus partidarios siempre le han presentado como un buen estratega y poco menos que pieza imprescindible para la victoria militar de la guerrilla de Fidel Castro, pero sus aportaciones fueron más bien pobres y en gran parte se reducían a su vigor para insuflar las ganas de matar entre sus seguidores. El cienasta cubanoamericano Agustín Blázquez recogió en su documental Che, el otro lado de un ídolo una serie de testimonios terribles sobre su gusto personal por los asesinatos ya que "estaba obsesionado por saber qué se sentía cuando se mataba a otra persona" y "se deleitaba matando a las personas". Uno de los detalles más estremecedores e interesantes por lo que sugiere es la orden dada por él personalmente para extraer la sangre a muchas de las víctimas que ordenó fusilar (antes de dispararles, a fin de que no se perdiera una gota), para enviar luego el precioso oro rojo como plasma a los regímenes comunistas asiáticos como Vietnam del Norte. Estamos hablando del tipo que, eso sí, tuvo el arrojo de pronunciar el 11 de diciembre de 1964 un discurso ante la ONU en el que tras autodefnirse como "comunista y marxista-leninista" dijo textualmente que: "Nosotros (el gobierno revolucionario cubano) tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo... Fusilamientos, ¡sí, hemos fusilado! ¡Fusilamos y seguiremos fusilando!"  Naturalmente, sin ningún tipo de cobertura o procedimiento legal previo. Hoy, a los disidentes, sólo les encarcelan y torturan y, de vez en cuando, los exilian rumbo a España... Algo se ha ganado en el camino.

Buena prueba de que el Che era un individuo fracasado como ser humano y que no servía más que como guadaña ejecutora fue el espectacular desastre que cosechó al frente primero del ministerio de agricultura cubano (donde estropeó el principal cultivo del país: el azúcar) y luego del de industria (donde además de hundir lo que quedaba del sector, fiel al estilo comunista, ilegalizó y persiguió a los sindicatos: ¡viva la libertad revolucionaria!). Gracias a él y al resto de la cuadrilla con Fidel Castro a la cabeza, Cuba, que estaba considerada como una de las cuatro naciones iberoamericanas más desarrolladas (incluso desde antes de la época del dictador Batista) conoció por primera vez el racionamiento, resultado de la escasez (sin necesidad del bloqueo estadounidense). Y sigue conociéndolo, porque desde que la revolución se hizo con el poder la antaño perla del imperio español en América no ha levantado cabeza. Las famosas conquistas sociales que el régimen castrista exhibe como muestra de su saber hacer ya existían de hecho antes de la llegada de Castro, de Guevara y de los demás.

Que un tipo así merezca un libro infantil como el que hoy comentamos me parece repugnante, aunque no deja de inscribirse dentro de la fabulosa campaña de idealización y propaganda que se puso en marcha a partir de su joven y previsible muerte (a tiros, como exigía el guión) y que llevó a grandes nombres de la literatura iberoamericana (desde Neruda a Cortázar pasando por Benedetti) a dedicarle diversas obras ensalzándole: todos ellos mostraron así que ser un gran escritor no es incompatible con ser un perfecto ignorante de aquello sobre lo que se escribe (o en algunos casos, con ser un ejemplo de deshonestidad por no querer saber la verdad).


Por cierto y para cerrar este artículo con un sorprendente bucle respecto al comienzo del mismo, no quiero dejar de recordar la sorprendente información que publicó hace pocos años en portada uno de los diarios más importantes de Israel: Maariv. Según esta publicación, el Che Guevara fue primo nada menos que del general y exprimer ministro israelí Ariel Sharon, otro conocido aficionado a tirotear a sus enemigos sin darles cuartel alguno (a la izquierda aparece junto a Simon Peres: ambos, todavía lo bastante jóvenes para dar guerra). Según esta noticia, la madre del guerrillero argentino, Celia de la Serna, fue en realidad una judía de verdadero nombre Sonia Sehinerman, que escapó de los pogroms en Rusia y fue a América del Sur en 1925 en busca de una nueva vida. Una vez allí, como hicieron la mayoría de judíos emigrantes, castellanizó su identidad. Esta mujer sería la hermana menor de Samuel Sehinerman, quien también emigraría..., pero a Palestina a principios del siglo XX. Samuel fue el padre de Ariel Sehinerman, más conocido como Sharon. Maariv añadía que en 1956, Celia, en su lecho de muerte, reveló este secreto a su hijo, quien se trasladó en secreto a Israel para conocer a su primo, se reunió con él e incluso llegó a cursar una temporada en un colegio rabínico de Jerusalén para aprender más sobre la fe de su familia.

La noticia conmocionó a los israelíes en su momento aunque curiosamente no trascendió mucho fuera de su país. A día de hoy, este extremo no ha sido completamente aclarado. Algunos investigadores como Efraím Davidi, autor de una biografía del Che, afirman que no puede ser cierta porque su madre (al menos oficialmente) tenía raíces españolas y católicas (en realidad, sólo se sabe a ciencia cierta que emigró a Buenos Aires desde España, pero no está muy claro su origen). Reconocen que el guerrillero si visitó los campos de refugiados palestinos de Gaza en dos ocasiones, pero niegan que estuviera en Jerusalén. No obstante, otros investigadores sí dan credibilidad a los datos. Es el caso de Dani Topaz, nada menos que ex encargado de presupuestos de la Agencia Judía, quien reconoció que "puede ser verdad porque tiene datos y fechas realmente convincentes".

7 comentarios:

  1. cuanto ignorante por el mundo.Si hiciéramos mas caso de estas personas que saben nos iría mejor, pero el mundo esta lleno de borregos y tres o cuatro que lo controlan y se frotan las manos. Ziramat

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  2. Seguramente INDIJ y Brunet son judíos también!!!

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  5. El Che no hizo nada para su país...solo fue un asesino cruel..

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  6. El artículo es un verdadero FIASCO INTELECTUAL, como puede alguien escribir semejantes estupideces si ruborizarse... al menos por ética profesional debería citar o mostrar fuentes fidedignas que respalden las BARBARIDADES citadas... Solo demuestra la ignorancia y mediocridad del autor... ESPECULACION PURA!!!!!

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  7. No se la veracidad del articulo, pero recuerdo haber escuchado en la radio en Argentina a un cubano, contar como El Che mataba a un adolescente de 13 años por haberse robado unas latas de conservas, por estar cagado de hambre en medio de la guerra!! Es algo que siempre me choco. O hacemos bien las cosas y damos el ejemplo o dejamos que nos juzguen como a cualqiera (lo digo por los revolucionarios). Igual el articulo es super tendencioso.....QUE TIEEEENE QUE VER EL MARCHANDISING con la idea revolucionaria? los pinc, zapatillas, remeras estan hechas/ fabiricadas por personas, que criadas en el capitalismo como TODOS NOSOTROOOS!! buscan tener un rédito económico al explotar la figura del Che Guevara. El dueño del blog, una de 3 o copio y pego el articulo sin chequear nada o como me parece es adrede la mala leche o es evidente que no le da la cabeza para separar las acciones del Che con respecto a los productos actuales.

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