Mis antepasados más remotos fueron paganos; los más recientes, herejes.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El supermercado de las estrategias

Una vez leí que las gafas de sol las inventaron los chinos (como casi todo, según dicta el Consenso para el Pensamiento Obligatorio que impera en nuestra presunta sociedad de libertades) en la Edad Media no para protegerse del astro rey sino para parecer aún más imperturbables y enigmáticos de lo que ya de por sí un chino lo suficientemente entrenado puede llegar a parecer. Según esa leyenda, era la forma de que los jueces no traicionaran posibles sentencias, condenatorias o no, antes de tiempo con un gesto o movimiento involuntario de sus ojillos. Si hay que creer semejante explicación (que hoy casi todo el mundo acepta sin cuestionarse su sentido común), aquellos jueces chinos medievales hubieran hecho mejor en cubrirse cada uno de ellos con una burka que les tapara por completo, para que tampoco les delatara el movimiento de un dedo o hasta de una rodilla... 

Los orientales en general y los chinos en particular tienen mucha fama de misteriosos, sibilinos y hasta incomprensibles, pero no tengo muy claro si se la han creado a propósito o es una más de las descartables invenciones acuñadas
 por los primeros viajeros occidentales que pisaron aquellas exóticas tierras que desde mi más tierna infancia en esta reencarnación identifico con la fabulosa Khitai del gran, enorme, colosal Robert E Howard. La verdad es que, si no inventaron este aire taimado y especulativo con el que suele caracterizarlos el tópico, sí que han sabido alimentarlo publicando algunos textos muy característicos sobre el comportamiento en la vida, que en sus manos pasa de ser algo en realidad bastante simple a un complejo juego de estrategia que ya quisieran haber imaginado para sí muchos diseñadores de rol. El arte de la guerra es el ejemplo más característico. Se supone que fue creado como colección de máximas y consejos para triunfar en el campo de batalla pero hoy tenemos adaptaciones comentadas para aplicarlo a casi cualquier otra actividad, de manera que las estrategias bélicas se pueden usar también en el amor, en el trabajo, en la familia, etc. Algo me dice que la primera redacción del texto estaba pensada exactamente para eso, aunque se disimulara como tratado bélico.

Pues bien, he leído recientemente otro texto, algo más corto que el de Sun Tzu y un poco en la misma línea, donde se demuestra una vez más que la filosofía china no suele incluir considerar la línea recta como la más corta entre dos 
 puntos. Aunque, más que una obra sesuda en sí misma, se trata de una recopilación contemporánea de aforismos acuñados por la sabiduría popular se supone que desde hace al menos 1.500 años y recogidos por distintos individuos conocidos como Sanshiliu Ji. Esta colección, firmada en este caso por un señor llamado Gao Yuan, explica cómo actuar de diversas maneras ante una situación de enfrentamiento y su título es puramente descriptivo: 36 estrategias chinas. Está dividido en varias secciones, a fin de escoger las adecuadas en función del caso. Son, por orden de aparición: 



1º) Dominio de la superioridad. Son las más obvias y directas, a utilizar siempre y cuando sea el propio bando el que lleve las de ganar y ataque en consecuencia.

A destacar aquí la primera de todas: Cruzar el mar confundiendo al cielo. Es una de las más eficaces en cualquier tiempo y lugar, a pesar de su sorprendente simpleza. Se basa en el acomodaticio principio de que los seres humanos no solemos desconfiar de aquello que estamos acostumbrados a ver durante mucho tiempo y que hemos etiquetado en nuestro cerebro de una manera familiar. Por ejemplo, una señora de la limpieza pasa todos los días por nuestra atestada oficina. Siempre es la misma, lleva idéntico aire cansino de un día para otro, saluda de igual forma y se va por el camino habitual. Un día esa mujer se acerca como siempre hacia nosotros pero, en lugar de barrer, de pronto se planta en medio de la oficina, muestra el chaleco de explosivos adosado a su cuerpo y los detona. Pum. Y ya está: nos ha matado, junto al resto de la gente que estaba tranquilamente en la oficina sin prestar más atención, porque nadie esperaba nada semejante. "¿La señora de la limpieza? ¡Imposible, pero si llevaba seis meses con nosotros! Yo he charlado con ella cientos de veces..."  Éste es el modus operandi del terrorista suicida introducido en las sociedades occidentales y dormido durante meses o incluso años, a la espera de que le llegue la única y última orden, que recibirá en el momento adecuado y que supone la razón de su vida hasta entonces.

Además de esta estrategia, aparecen Sitiar el reino de Wei para salvar el reino de Zhao (golpear al enemigo en un sitio diferente y donde no espera en lugar de enfrentarle allá donde él está avanzando hacia nuestras posiciones), Matar con un cuchillo prestado (emplear los propios recursos del adversario para volverlos contra él, al estilo de lo que hacen algunas artes marciales como el aikido), Relajarse mientras el enemigo se agota a sí mismo (la flexibilidad, sumada al escoger las circunstancias donde se desarrollará la batalla para esperar cómodamente que llegue allí nuestro rival, facilita una ventaja importante como demuestra la guerra de guerrillas, por cierto inventada en España), Saquear una casa en llamas (aprovechar los problemas internos del enemigo para atacarle en ese momento o como diría el refrán: golpear el hierro cuando está caliente) y Fingir ir hacia el Este mientras se ataca por el Oeste (otro clásico que no requiere mayores explicaciones). 

2º) Confrontación. Cuando poseemos una potencia equivalente a la del rival y por tanto inclinar la victoria de nuestro lado requiere un poco más de habilidad.

En esta segunda sección también destaco la primera de sus tácticas, Crear algo a partir de la nada, por la historia que la ilustra y que me parece muy sugerente. La recomendación básica aquí es no despreciar cualquier detalle del conflicto, por insignificante o tonto que pueda parecer en un primer 
momento, ya que a la postre puede ser la clave de la victoria si uno tiene la creatividad suficiente para convertir el grano de arena en una auténtica montaña. Respecto a la susodicha historia, cuenta cómo los arqueros de una ciudad sitiada por un ejército extranjero se dieron cuenta al final de una jornada de duro combate de que se habían quedado sin flechas para repeler el asalto del día siguiente. Como no había tiempo ni materiales para fabricar más munición, alguien ideó una fórmula peculiar para reabastecerse al contemplar la gran cantidad de paja, en teoría inútil, almacenada tras los muros. Con esa paja se confeccionaron rápidamente numerosos muñecos de tamaño natural que fueron vestidos de negro y, una vez atados a cuerdas, descolgados por las murallas a primera hora de la noche como si se tratara de ninjas dispuestos a atacar por sorpresa el campamento del ejército sitiador. Cuando los centinelas enemigos vieron de lejos la maniobra, avisaron a sus arqueros, que se hartaron de disparar contra los muñecos hasta que se dieron cuenta de lo que eran. Entonces cesó la lluvia de flechas pero los defensores de la ciudad tiraron de las cuerdas hacia las almenas y recuperaron sus muñecos, cada uno de los cuales llevaba clavado un montón de flechas que luego pudieron reutilizar contra los sitiadores.

Aquí tenemos también  Aparentar tomar un camino cuando se entra a hurtadillas por otro (similar a la última estrategia de la primera sección), Observar los fuegos que arden al otro lado del río (dejar que dos enemigos se destruyan entre sí y luego atacar al que quede vencedor que, como mínimo, habrá quedado seriamente debilitado), Ocultar la daga tras una sonrisa (o lo que se conoce vulgarmente como traición: en la tradición puramente celtibérica, ganarse la confianza de otro y luego clavarle la navaja por la espalda), Sacrificar el ciruelo por el melocotonero (ésta es también muy habitual y consiste en hacer concesiones y soportar pérdidas parciales a cambio de lograr la victoria definitiva: en el ajedrez es lo que se conoce como sacrificar el peón para que triunfe la reina) y Aprovechar la oportunidad para robar una cabra (no desdeñar nunca cualquier ventaja, por mínima que pudiera parecer, para machacar al contrario). 

3º) Ataque. Si uno pasa a la ofensiva, es porque considera que lleva las de ganar, pero el hecho mismo de dar el primer golpe también conlleva ciertos riesgos que aquí se explica cómo minimizar.

La estrategia que más me gusta entre las que figuran en este bloque es la de Levantar un cadáver de entre los muertos, que equivale no a contratar a un nigromante para que convoque un ejército de zombies que luche a nuestro favor sino a emplear los recursos que nadie utiliza, por descuido, por dejadez o por pensar que ya no son útile o están pasados de moda. Un ejemplo es el serio problema con el que se están encontrando últimamente los servicios secretos de países occidentales a la hora de luchar de manera eficaz contra los radicales islámicos en lugares como el sur de Asia o el centro de África, porque estos últimos han abandonado gradualmente la tecnología punta (aunque disponen de ella) para sus comunicaciones más importantes. Es decir, la NSA, la CIA, el Mossad..., pueden intervenir cualquier comunicación electrónica en el mundo en cualquier momento: escuchar, grabar y transcribir todo tipo de órdenes e informaciones facilitadas por teléfono o por correo electrónico, por ejemplo. Y sin riesgo alguno para sus vidas porque lo hacen desde sus bien protegidas oficinas centrales... Pero esa capacidad no sirve de nada si sus enemigos "resucitan" la comunicación oral o incluso por escrito, pero en papel, de manera que la única forma de conseguir enterarse de algo sería volver a la vieja fórmula, hoy semidesmantelada en muchos puntos del globo por los riesgos y el costo económico y humano, de desplegar una red de agentes sobre el terreno.

Completan las opciones Golpear la hierba para asustar la serpiente (si atacamos un blanco secundario en lugar del principal, y además lo hacemos de forma implacablemente exitosa, es posible que el enemigo se plantee en serio la opción de rendirse antes de recibir más daños o que al menos reaccione con torpeza y precipitación ante la ofensiva de verdad), Atraer al tigre fuera de las montañas (llevar al adversario al propio terreno siempre confiere una ventaja que no tiene la de adentrarse en su territorio), Deshacerse del enemigo permitiéndole escapar (cualquier persona acostumbrada a tratar con animales, sobre todo si son salvajes, sabe que si tienen una posibilidad de escape preferirán huir antes que enfrentarse con quien les acorrala..., y lo mismo sucede con los humanos), Fabricar un ladrillo para obtener jade (es parecida a la de sacrificar el peón: facilitar al rival un aparente "regalo" que permita obtener a cambio una posición victoriosa) y Capturar al cabecilla para prender a los bandidos (si alguna vez nos encontramos amenazados por un grupo de personas, los expertos recomiendan identificar a su líder y atacar a éste directamente en lugar de perder fuerzas con las demás: si le derrotamos, se producirá la desbandada o comenzará una lucha entre ellas para proclamar un nuevo líder y en ese momento de caos podemos replegarnos a posiciones seguras; a veces, nuestra victoria nos puede dar el control del grupo, que pasa a obedecernos al comprobar que somos los más fuertes). 

4º) Confusión. Cómo actuar cuando nos encontramos con un conflicto similar al día a día contemporáneo: o sea, en un ambiente de confusión, donde los detalles no se pueden ver con claridad e incluso sucumben víctimas del caos.

La mayoría de las estrategias recopiladas en este texto, aunque parecen muy antiguas, son a la vez muy modernas, o tal vez eternas, porque lo cierto es que nos las encontramos igual en conflictos de tiempos pasados que en otros muy presentes. Por ejemplo, Aliarse con un Estado lejano para atacar al Estado 
vecino. En principio, esto parece contraproducente: ¿no sería mejor aliarse con otro vecino para enfrentarse al vecino de al lado? Sin embargo, a veces es más fácil compartir intereses geoestratégicos con naciones lejanas a la nuestra precisamente por eso, ya que nos convertimos en una especie de embajadores para sus intereses igual que ellos acaban siéndolo para nosotros en su propia esfera de influencia. Eso, a menudo, permite una comprensión y un apoyo que de otra manera no se produciría. Por ejemplo, Israel actúa en Oriente Medio como punta de lanza del imperio de los Estados Unidos, mientras a su vez el gobierno norteamericano es el mayor defensor del israelí tanto en su territorio como en otros puntos del globo empezando por el Atlántico.

En este grupo de recomendaciones también están Robar la leña debajo de la caldera (orientado a un golpe doble: actuar reduciendo los recursos del enemigo, lo cual disminuye sus posibilidades de defensa reales y, al mismo tiempo, su moral), Pescar en aguas turbias (en español tenemos un refrán que lo resume muy bien: a río revuelto, ganancia de pescadores; o, lo que es lo mismo, el caos implica peligro porque nos puede arrastrar consigo pero también nos ofrece oportunidades para apoderarnos de cosas que normalmente no estarían a nuestro alcance), Desprenderse del caparazón de la cigarra (adquirir una apariencia falsa para despistar al contrario y, en este caso, supongo que lo mismo da asumir una identidad de alguien más fuerte o alguien más débil: la clave es parecer diferente), Cerrar la puerta para atrapar al ladrón (similar a otra del grupo anterior aunque en este caso requiere superioridad absoluta para aniquilar si es necesario al rival: si éste tiene fuerzas para enfrentarnos y se ve rodeado, puede que luche hasta el final y acabe causándonos un desastre) y Conseguir un camino seguro para conquistar el reino de Guo (si tenemos dos rivales en potencia y uno de ellos está amenazado por el otro, podemos intervenir en ayuda del primero: al disuadir al segundo de un ataque directo por nuestra alianza con su enemigo, curiosamente aumentaremos nuestra influencia sobre los dos).

5º) Ganar terreno. Donde se sugiere la forma de recortar las posibilidades del adversario, a costa de técnicas de suplantación, falsificación y trampas diversas.

El más característico de los puntos de este grupo y que en nuestros días funciona con la misma claridad de siempre aunque la inmensa mayoría de la humanidad es incapaz de detectarlo por más que uno lo explique es el de Reemplazar las vigas y los pilares con madera podrida. O, según el proverbio chino: Roba al cielo y coloca allí un sol falso. Es uno de los elementos de la teoría de la conspiración. En pocas palabras, se trata de sustituir gradualmente (o sabotear y destruir, si no hay otro remedio) las bases del poder rival por elementos favorables a nuestro bando. Antes de que estallara la Revolución Soviética de 1917, muchos de los puestos de poder y decisión en la administración e incluso en el ejército de la antigua Rusia fueron ocupados en silencio por elementos simpatizantes o directamente favorables a ese levantamiento. De esa manera, cuando comenzó el levantamiento en San Petersburgo, la chispa se convirtió en un incendio que abrasó todo el imperio ruso con una celeridad increíble. De la misma forma, hoy día muchos de los "líderes" que vemos al frente de nuestros países en Occidente (y no sólo aquí) no son más que títeres sin un control real sobre las estructuras de los Estados que presiden. La toma de decisiones está ya, en su mayor parte, en manos muy distintas a las que piensan la mayoría de los ciudadanos, aunque los encargados mantengan la apariencia externa.

Otros puntos: Mata al pollo para asustar al mono (es decir, cárgate a unos cuantos para dar miedo a todos los demás y gánate el respeto ajeno por el antiguo expediente de crear y expandir el terror por doquier), Hacerse el tonto sin dejar de ser listo (esta táctica es también vieja como el tiempo pero, a pesar de su simpleza, es más difícil de lo que parece poder aplicarla correctamente: consiste en aparentar ser un pobre hombre, un tonto que no se entera de nada, mientras se aguarda la ocasión para dar el golpe; la mayoría de las personas suele hacer exactamente lo contrario, que es ufanarse de lo que saben o lo listas que son, con lo cual exponen todas sus cartas desde el principio), Retirar la escalera después de haber subido (es decir, forzar a amigos y enemigos a seguir un camino concreto que nos beneficia, atrayéndolos con una trampa y cortando luego la vía de escape para que no tengan más remedio que ir por donde deseamos), Adornar los árboles con 
flores falsas (parecer más fuerte de lo que se es, con el fin de evitar problemas; la historia que lo explica es un clásico y cuenta cómo un zorro es atrapado por un tigre pero, cuando éste le va a comer, el astuto raposo le advierte de que él es un animal elegido por los dioses y no puede ponerle la mano encima so pena de recibir un tremendo castigo..., "y si no me crees, sígueme al bosque y verás lo que ocurre", le dice el zorro al tigre; así lo hacen y, a medida que iban caminando por el bosque, todos los animales huían al verles, por lo que el asombrado tigre se convenció de que en verdad su presa era un animal sagrado y le dejó ir, sin darse cuenta de que era él mismo quien daba miedo), Hacer que el anfitrión y el invitado intercambien sus sitios (esta estrategia se puede desarrollar de varias manera, aunque en el fondo consiste en "mover la silla" al rival dominante, el anfitrión; así, se puede hacer salir al anfitrión de la casa y ocuparla a continuación o hacerse invitar como amigo y tomar el control con discreción una vez en el interior o bien, una vez invitado, aumentar las fuerzas hasta dar un golpe de mano y apoderarse directamente de la casa).

6º) Situaciones desesperadas. Si somos la parte débil en el conflicto, todo vale ya para defenderse, así que aparecen las acciones de último recurso.

Entre las tácticas sugeridas figuran: Utilizar una mujer para tender una trampa a un hombre (aunque lo primero que nos viene a la cabeza es la historia de Mata Hari y de otras espías femeninas semejantes, en este caso la mujer simboliza la tentación: hay muchas clases de tentación pues, como solía decir Napoléon,  todos tenemos un precio y el único problema radica en averiguar cuál es exactamente), Abrir de par en par las puertas de la ciudad vacía (otro ejemplo de simulación, basado en algo tan psicológicamente fascinante como que cuando uno dice la verdad suele ser justo cuando menos le creen los demás, acostumbrados como estamos a manejarnos con mentiras la mayor parte del tiempo), Dejar que el espía siembre la discordia en su propio campo (aquí se especifica los distintos tipos de espías que se pueden utilizar: desde un agente de nuestro ejército infiltrado en campo enemigo hasta personas resentidas del bando contrario que quieren venganza o espías enemigos a los que se soborna para que sean agentes dobles), Hacerse daño a sí mismo para ganarse la confianza del enemigo (hemos visto esta forma de actuar en infinidad de películas contemporáneas, como por ejemplo en El club de la lucha: golpearse a uno mismo con objeto de recolectar la simpatía y solidaridad de los demás y obtener beneficios incluso económicos para compensar por las "calamidades" que "la vida nos ha hecho pasar") y Encadenar juntos a los barcos enemigos (o cómo debilitar fuerzas poderosas de los adversarios..., en este caso se cuenta que un gran ejército chino fue embarcado en una flota inmensa para invadir el territorio de otro señor pero los soldados, aguerridos y duros en tierra, se mareaban y quedaban inservibles a bordo; un general en apariencia desertor pero que seguía fiel al señor de las tierras que iban a ser invadidas, sugirió encadenar los barcos entre sí en bloques de 50 navíos, clavando además tablas de cubierta a cubierta, a fin de crear una superficie estable que impidiera el mareo durante la navegación; la idea parecía buena.., hasta que la gran flota se acercó a la costa que pensaba atacar y entonces aparecieron un puñado de barcos defensores que prendieron fuego a los barcos encadenados: la fuerza de desembarco quedó completamente destruida).

Naturalmente, la estrategia estrella de este bloque que es, por cierto, la última de la serie, no es otra que... Retirarse. Como bien recuerda el texto, cuando nos encontramos frente a un enemigo tan fuerte que ninguna de las tácticas anteriores sirve para nada, sólo tenemos una triple alternativa. Primero, podemos rendirnos. No parece una buena opción: hasta ahí hemos llegado y quedamos a merced del enemigo que puede, o no (lo que es más corriente en los tiempos que corren) tener consideración con nosotros. Segundo, podemos 
negociar. Pero es difícil que saquemos algo en claro: si la negociación la pedimos nosotros, reconocemos de entrada nuestra situación de inferioridad pues, si no, habríamos presentado batalla. Y tercero, podemos retirarnos. Retirarse no implica la derrota total. Después de todo, un ejército que no ha llegado a emplearse en combate sigue siendo un ejército disponible más adelante y, si mejoran las circunstancias, el mismo número de soldados que nos parecía insuficiente ante la posibilidad de entablar combate en un momento dado, puede transformarse en una fuerza invencible. Durante la Segunda Guerra Mundial, ésta fue una táctica muy habitual de los militares italianos, hasta el punto de que pronto fueron objeto de burla de amigos y enemigos. Por cierto, ninguno de sus ejércitos en retirada se convirtió más tarde en una fuerza invencible.

Éstas son, sucintamente, las 36 estrategias: seis secciones con seis estrategias cada una. Cada cual puede escoger la que prefiera aunque a mí personalmente siempre me han gustado las acciones directas. Del estilo de Obélix en Astérix y el Caldero, cuando dice aquello de "Pues vamos, les atizamos y ya está"... 

  

1 comentario:

  1. Sobre "Abrir las puertas de par en par cuando la ciudad está vacía" se basa más bien en la desconfianza que genera lo que se reconoce abiertamente, como si nuestro cerebro pensará inconscientemente que es demasiado sencillo para ser verdad. Solo hay que ver lo que hizo Zhuge Liang para combatir el ataque enemigo en clara desventaja, y que la historia que da origen a tal estrategia militar.

    Esta es una de las conocidas como 36 estrategias chinas, te recomiendo no dejes de leer las otras 35, merecen la pena si no has tenido la ocasión ;)

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