Respecto al comentario del otro día sobre el bajo estado de vigilia del hombre corriente que le mantiene sumido en un sueño profundo en su vida diaria, aunque se desplace con los ojos abiertos, hable por el móvil y tome café, recibí un correo con la historia de cierto interesante experimento social que se llevó a cabo hace ahora casi un año y que ratifica hasta qué punto los seres humanos marchan ciegos por el mundo adelante, de tan dormidos que están.
Sucedió en Washington, en una mañana de enero en la que un individuo llegó a una estación de metro y se puso a tocar el violín. En apariencia era un tipo

La inmensa mayoría de la gente que pasó al lado del violinista solitario hizo lo mismo. Sólo siete personas se detuvieron a escucharle unos minutos. Una veintena más le dieron dinero, aunque sin pararse. El mejor público era el infantil. Los niños pequeños se detenían invariablemente ante él para escucharle y sus madres tenían que tirar con fuerza de ellos para que siguieran adelante.
Al finalizar su concierto, el violinista había recaudado 32 dólares. Se retiró tan silenciosamente como había llegado, sin aplausos, ni vítores, ni nada. Un músico callejero más.
Pues bien: esto es lo interesante. No era un músico callejero más, sino Joshua Bell, considerado en la actualidad como uno de los mejores violinistas del mundo. De hecho, las p

Es evidente que no. Parece bastante claro que ni una sola de las personas que pasaron delante de Bell aquella mañana se dieron cuenta de quién era el músico, ni lo que es más importante fueron capaces tampoco de apreciar la calidad de lo que estaba interpretando. Sin embargo, muchos de ellos podrían haber pagado los cien dólares para asistir al concierto de Boston. Todos pasaron a su lado ciegos. O quizá sería mejor decir sordos.
Y la pregunta, la inquietante pregunta que surge de todo esto: ¿cuántas cosas buenas, bellas y útiles hay en nuestro entorno en este mismo instante que somos incapaces de apreciar y de reconocer? ¿Cuánto hay que nos estamos perdiendo, aunque seríamos capaces de hacer lo que fuera por disfrutar de ello si supiéramos que realmente estaba ahí, esperándonos?
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