
Para la inmensa mayoría de las personas, la Luna no es más que el satélite natural de la Tierra, que está allí desde tiempos inmemoriales, que influye sobre las mareas de nuestro planeta (y sobre los licántropos y naturalmente los lunáticos) y que posee un ciclo de fases de 28 días gracias al cual el ser humano compuso sus primeros calendarios. Se supone que es un cuerpo muerto, aunque en los últimos tiempos la NASA ha reconocido haber encontrado indicios de agua, y que no debe tener demasiado que ofrecernos si tenemos en cuenta que a mediados del siglo XX las dos superpotencias de entonces, EE.UU. y la URSS, libraron una llamada "carrera espacial" para ver quién llegaba allí antes (que habrían ganado los norteamericanos) y después de gastar un montón de esfuerzos y dinero, y las vidas de más de un astronauta, la dejaron allí olvidada para no volver jamás.
Se supone.
Dos científicos rusos (soviéticos, en aquella época) plantearon no obstante en los años sesenta del siglo pasado una serie de enigmas estrictamente científicos que, por increíble que parezca, medio siglo después y a pesar del avance de todas las ramas de la ciencia incluida la aeroespacial hemos sido incapaces de resolver. Enigmas que apuntalan con una solidez inquietante la hipótesis de que la Luna no es un satélite natural. Mijail Vasin y Alexander Sherbakov señalaron con rigor impecable una serie de claras anomalías respecto al comportamiento y la misma existencia de nuestro satélite, hechos de difícil encaje que posteriores investigaciones de otros expertos tanto de su país como de otros lugares del mundo han sido incapaces de explicar. O quizá no les han dejado hacerlo. Son los siguientes:
La Luna parece un satélite de diseño, pero de diseño de mesa d

Además, está situada a la distancia exacta como para que desde aquí ab

Nadie sabe exactamente desde cuándo nos acompaña nuestro satélite ni cómo llegó ahí. La comunidad científica ha planteado tres teorías básicas para explicarlo, pero ninguna de ellas resulta satisfactoria: 1º) la Luna es un pedazo de la Tierra que se desprendió por alguna causa, quizá un choque con un cometa gigantesco, en un momento dado (las enormes diferencias en la naturaleza de ambos cuerpos invalidan esta tesis); 2º) la Luna se formó al mismo tiempo que la Tierra, procedente de la misma nube de gas cósmico (pero la objeción principal es la misma); y 3º) la Luna era un cuerpo errante que fue atrapada por la gravedad terrestre (pero en ese caso su órbita sería excéntrica o como mucho elíptica: no absolutamente circular y cíclica como sucede en realidad; además nuestro satélite es un cuerpo demasiado grande para haber sido capturada sobre la marcha por un planeta del tamaño del nuestro).
Uno de los discos más famosos de Pink Floyd es The dark side of the Moon (La cara oculta de la Luna) en referencia a uno de los hecho

Por lo demás, la densidad lunar media es del 60 por ciento respecto a la Tierra, pero no resulta uniforme. Es decir, hay zonas de la Luna que poseen mayor atracción gravitatoria que otras (este hecho planteó serias dificultades para trazar las órbitas de los ingenios espaciales, que debían recalcular constantemente el dato ante el riesgo de acabar estrellándose o saliéndose de la órbita), lo que plantea seriamente la posibilidad de que buena parte de su interior sea hueca. Los puntos con mayor atracción son conocidos como Mascones (del inglés Mass Concentration o Concentración de Masa). Una de las anécdotas más famosas de los viajes espaciales se refiere a la misión del Apolo XIII ("Houston, tenemos un problema..."). Para regresar a la Tierra cuanto antes y evitar así perecer en aquel complicado trayecto, los astronautas norteamericanos se vieron obligados a desprenderse con urgencia de una serie de fragmentos del cohete modular que orbitaba ya alrededor de la Luna. Estos pedazos cayeron sobre el satélite y el impacto produjo una resonancia muy particular que fue captada por los sistemas de medición de la NASA; una resonancia según testigos "muy semejante a las vibraciones de una campana".
Otro enorme misterio de la Luna son sus cráteres, tan característicos. Los hay de todos los tamaños y en distintos puntos de este cuerpo celeste y sabemos

Si cada uno de estos hechos por separado resultan llamativos, entenderemos el porqué de que Vasin y Sherbakov llegaran a la conclusión al examinarlos todos a la vez de que la Luna es un colosal satélite artificial colocado en órbita por seres inteligentes pertenecientes a una antigua civilizac

Como es natural, la inmensa mayoría de los científicos no quiso saber nada (de manera oficial) acerca de sus conclusiones. Sin embargo, a día de hoy nadie ha resuelto los misterios señalados por Vasin y Sherbakov.
Interesantísima entrada, y fascinantes estos y muchos otros misterios que nos plantea la Luna.
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