
El mejor arma de la que dispone el ser humano (tanto el común como el aspirante a Dios) en su lucha contra la Oscuridad y sus lacayos (y contra sus obras) es el sentido del humor, porque el humor mata al miedo y un hombre sin miedo es un hombre invencible: puede ser muerto pero no derrotado. La mejor forma de hacer humor es sobre los problemas (aparentemente) más serios y trágicos: de esa forma les quitamos su fuerza. Y cuanto más dramático sea el problema, cuanto más preocupante, doloroso o impactante, más humor hay que echarle encima para desactivarlo. Por ello mi propuesta hoy es reírnos con el Manual de Primeros Auxilios para un sábado por la noche que me remitió un amigo y colega vía correo electrónico y que hace referencia a uno de los problemas más graves que padece nuestra sociedad actual: el alcoholismo, sobre todo el juvenil.
Dice así:
GUÍA PRÁCTICA PARA EL CONSUMO DE ALCOHOL:
SÍNTOMAS, CAUSAS Y SOLUCIONES

Síntoma: ¿Tienes los pies fríos y húmedos?
Causa: Estás cogiendo el vaso de forma incorrecta.
Solución: Gira el vaso hasta que la parte abierta quede hacia arriba y deje de derramarse el líquido.
Síntoma: ¿Tienes los pies calientes y húmedos?
Causa: Te has orinado encima.
Solución: Vete a tu casa a cambiarte, so guarro, o al menos usa el secador del cuarto de baño más próximo.
Síntoma: ¿La pared de enfrente está llena de luces discotequeras?
Causa: Te has caído de espaldas y estás mirando el techo.
Solución: Coloca tu cuerpo en un ángulo de 90 grados respecto al suelo (con la cabeza arriba).
Síntoma: ¿Ves el suelo (o las personas, o cualquier otra cosa a la que mires) de forma borrosa?
Causa: Estás mirando a través de un vaso vacío.
Solución: Pídete otra copa rápido.
Síntoma: ¿Tienes la boca llena de colillas y de ceniza de cigarrillos?
Causa: Te has desplomado sobre el cenicero.
Solución: Escupe todo y lávate la boca; si es posible enjuágatela con un gin tonic o un ron con limón.
Síntoma: ¿El suelo se está moviendo y no vives en zona sísmica?
Causa: Te están arrastrando porque ni siquiera te tienes en pie.
Solución: Al menos pregunta a dónde te llevan.
Síntoma: ¿Ves varias caras reflejadas en el agua mirándote con atención?
Causa: Tus amigos tratan de ayudarte sosteniendo tu cabeza sobre el inodoro, mientras tú intentas vomitar.
Solución: Métete el dedo (en la garganta).
Síntoma: ¿Oyes mal a la gente, como si todos hablaran de repente con un eco misterioso en su voz?
Causa: Tienes el vaso en la oreja.
Solución: Deja de hacer el payaso.
Síntoma: ¿A tu regreso a casa tu padre te mira con curiosidad en lugar de echarte la bronca y todos los miembros de tu familia se han puesto de acuerdo para cambiar de peinado?
Causa: Te has equivocado de casa.
Solución: Pregunta si te conocen y pueden indicarte dónde vives.
Síntoma: ¿La discoteca se mueve mucho, toda la gente se ha vestido de blanco y la música es demasiado repetitiva hasta para ser trance?
Causa: Te llevan en ambulancia.
Solución: No te muevas. Posible coma etílico.
Síntoma: ¿Las luces se han apagado, no se oye nada, estás tumbado cuan largo eres y no te puedes mover aunque lo intentes?
Causa: El alcohol te ha matado.
Solución: Ya no. Tendrás que esperar a tu próxima reencarnación para volver a beber.

Dice así:
GUÍA PRÁCTICA PARA EL CONSUMO DE ALCOHOL:
SÍNTOMAS, CAUSAS Y SOLUCIONES

Síntoma: ¿Tienes los pies fríos y húmedos?
Causa: Estás cogiendo el vaso de forma incorrecta.
Solución: Gira el vaso hasta que la parte abierta quede hacia arriba y deje de derramarse el líquido.
Síntoma: ¿Tienes los pies calientes y húmedos?
Causa: Te has orinado encima.
Solución: Vete a tu casa a cambiarte, so guarro, o al menos usa el secador del cuarto de baño más próximo.
Síntoma: ¿La pared de enfrente está llena de luces discotequeras?
Causa: Te has caído de espaldas y estás mirando el techo.
Solución: Coloca tu cuerpo en un ángulo de 90 grados respecto al suelo (con la cabeza arriba).
Síntoma: ¿Ves el suelo (o las personas, o cualquier otra cosa a la que mires) de forma borrosa?
Causa: Estás mirando a través de un vaso vacío.
Solución: Pídete otra copa rápido.
Síntoma: ¿Tienes la boca llena de colillas y de ceniza de cigarrillos?
Causa: Te has desplomado sobre el cenicero.
Solución: Escupe todo y lávate la boca; si es posible enjuágatela con un gin tonic o un ron con limón.
Síntoma: ¿El suelo se está moviendo y no vives en zona sísmica?
Causa: Te están arrastrando porque ni siquiera te tienes en pie.
Solución: Al menos pregunta a dónde te llevan.
Síntoma: ¿Ves varias caras reflejadas en el agua mirándote con atención?
Causa: Tus amigos tratan de ayudarte sosteniendo tu cabeza sobre el inodoro, mientras tú intentas vomitar.
Solución: Métete el dedo (en la garganta).
Síntoma: ¿Oyes mal a la gente, como si todos hablaran de repente con un eco misterioso en su voz?
Causa: Tienes el vaso en la oreja.
Solución: Deja de hacer el payaso.
Síntoma: ¿A tu regreso a casa tu padre te mira con curiosidad en lugar de echarte la bronca y todos los miembros de tu familia se han puesto de acuerdo para cambiar de peinado?
Causa: Te has equivocado de casa.
Solución: Pregunta si te conocen y pueden indicarte dónde vives.
Síntoma: ¿La discoteca se mueve mucho, toda la gente se ha vestido de blanco y la música es demasiado repetitiva hasta para ser trance?
Causa: Te llevan en ambulancia.
Solución: No te muevas. Posible coma etílico.
Síntoma: ¿Las luces se han apagado, no se oye nada, estás tumbado cuan largo eres y no te puedes mover aunque lo intentes?
Causa: El alcohol te ha matado.
Solución: Ya no. Tendrás que esperar a tu próxima reencarnación para volver a beber.

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