
El caso es que la susodicha ONG revelaba que una de las más conocidas multinacionales de "restauración" rápida, como se dice ahora (aunque cuando leo esa palabra me imagino a un señor barnizando un mueble, no preparando una comida y, mucho menos, comida basura), estaba a punto de morir de éxito. Su grave problema consistía en que el excesivamente rápido ritmo de crecimiento y expansión de la cadena, con un éxito sin precedentes en su número de clientes, había disparado el volumen de piezas de carne necesarias para poder confeccionar sus famosas y baratas hamburguesas. En pocas palabras: no tenían carne suficiente para atender a los consumidores..., y no querían frenar su gran momento económico. Así que recurrieron a una solución imaginativa, consistente en "cultivar" las reses. Como suena. Según el informe acallado, la idea pasaba con construir unos tanques especiales de solución líquida, una especie de tubos de ensayo king size, donde se introduciría a los animales tras librarles de sus "molestas" e improductivas extremidades (cabeza y patas, básicamente) y se les mantendría vivos (si a ese estado se le puede llamar vivo) alimentándoles constantemente por sondas. De esta manera se podría ahorrar bastante dinero respecto a la ganadería tradicional pues el animal engordaría mucho más deprisa y en mucho menos tiempo, con lo que se incrementaría su rentabilidad y además podría ser "fileteado" con mayor rapidez.
Suena a novela de Ciencia Ficción pero dicen los que saben que no es una hipótesis descabellada. Es más, la ONG en cuestión aseguraba haber denunciado en cierto juzgado norteamericano este particular criadero que, según parece, estaba en fase experimental pero ya muy av

Siempre he querido saber cómo terminaba esta historia, pero hasta el día de hoy desconozco el final porque éste me parece uno de esos casos en los que es preciso involucrarse personalmente para investigar si es que uno desea llegar a conocer lo que ocurrió realmente. Y tengo ya bastante poco tiempo para preparar mis asignaturas pendientes de Segundo en la carrera de Dios como para dedicarme a investigar cada una de las historias curiosas que recopilo en mi archivo personal, modelo Charles Fort. Sin embargo...
Sin embargo, esta aparente leyenda urbana ha cobrado cierta corporeidad en los últimos años, y me remito a las numerosas campañas de distintas multinacionales de la alimentación insistiendo de manera específica en la calidad y el origen natural de sus productos, sobre todo de la carne de sus hamburguesas. La última de ellas que me viene a la memoria es la de una muy popular cadena que incluso ha abierto una web específicamente dedicada a explicar hasta el menor detalle sobre su producción y en la que insiste en que el origen de la carne que se consume en sus establecimientos españoles proviene de hasta 30.000 ganaderías de nuestro propio país. Es más, en sus anuncios para televisión, se veía a una veintena de vacas pastando en un verde prado con la forma de la península ibérica: rizando el rizo, las vacas sólo pastaban en la parte "española" del prado, porque en la que representaba a la la parte "portuguesa" no había ninguna.
Todo esto viene a cuento de una información que hemos conocido hace unos días y que, mmmh, vaya casua

Según Jason Matheny, director de New Harvest (Nueva Cosecha), fundada en 2004 y que se presenta como "una organización sin ánimo de lucro que coordina esfuerzos de científicos de todo el mundo para desarrollar sustitutos de la carne", este tipo de carne en forma de hamburguesas, salchichas o bastoncitos de pollo podrá estar en el mercado en cuestión de pocos años. La producción de filetes o chuletas necesitará todavía en torno a unos diez años extra de desarrollo tecnológico. Y todo son ventajas ya que será una carne "más sana y menos contaminante", "con las mismas proteínas que la carne normal" y la posibilidad de evitar riesgos "como el mal de las vacas locas o la gripe A..., hasta podemos hacer hamburguesas que prevengan los ataques al corazón".
New Harvest reconoce que esta comida "no es natural" pero "no lo es en el mismo sentido que el pan, el queso, el yogurt y el vino" ya que "todos estos productos involucran el procesamiento de ingredientes derivados de fuentes naturales". Es más, asegura que "producir carne fermentada es más natural que criar animales de granja en sistemas de confinamiento intensivo, inyectarles hormonas sintéticas y alimentarlos con dietas que contienen antibióticos y desperdicio animal". Y por si fuera poco, "la producción tradicional de carne genera problemas no naturales" como "índices elevados de cardiopatía isquémica y enfermedades transmitidas por los alimentos" así como "contaminación del suelo y del agua por los desperdicios producidos por los animales de granja". En resumidas cuentas, que estamos ante una auténtica panacea.
¿Cuál es la fórmula para desarrollar esta carne-que-no-es-carne-pero-sí-lo-es? Pues una especie de sopa biomédica que se compone de diversos nutrientes procedentes según la compañía de sangre animal y microorganismos (inútil preguntar cuáles..., a lo mejor es preferible ignorarlo) y que permiten el desarrollo acelerado y rico, rico, que diría Arguiñano, de este bizarro porducto alimenticio.
De momento, lo que ya se ha conseguido en laboratorio son unas tiras de carne de cerdo de apenas un centímetro de largo que pueden ser estiradas y a las que se les puede a

New Harvest no está sola. Diversas compañías de biotecnología, ahora lo sabemos, llevan ya años trabajando en secreto en este tipo de proyecto alimenticio y no sólo en Estados Unidos. Según las últimas informaciones, el gobierno holandés ha invertido cerca de cinco millones de dólares en la carrera por el desarrollo de la carne "artificial" y, tras él, otros centros de investigación en Japón, Australia y los países escandinavos.
De todas formas, tampoco nos puede tomar por sorpresa todo esto. Hace mucho tiempo que comemos productos que parecen una cosa y son otra muy diferente. Si hablamos de pescado, por ejemplo, ¿quién no ha probado las varitas de cangrejo-que-no-lo-son o las gulas-que-no-son-angulas pero que tienen un aspecto y un sabor parecido (sólo parecido)? Vivimos en la sociedad de la impostura y las máscaras. Ya sólo es cuestión de tiempo que alguien invente los huevos con chorizo confeccionados a partir de tofu y soja.
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